Lo que no sabías sobre el interés compuesto

El poder del interés compuesto

 ¿Sabías que en el mundo de las finanzas hay una frase cuya autoría algunos atribuyen al mismísimo Albert Einstein, una de las mentes más brillantes de la historia? Esta indica que “el interés compuesto es la fuerza más poderosa del universo”, y refleja el llamado poder del interés compuesto. Te invito a que me acompañes a descubrir la base de dicha afirmación, y a conocer por qué este tipo de interés  puede ser tanto el  principal aliado como el verdugo de tus finanzas, 

Seguro en muchas ocasiones has escuchado hablar sobre interés simple e interés compuesto, términos frecuentemente usados en el campo de las finanzas.  Y es que cuando solicitas algún instrumento crediticio o de ahorro en cualquier institución financiera, suelen relucir uno o ambos términos antes señalados.

Comienzo por recordarte que el interés no es otra cosa que el beneficio o rendimiento que obtiene una persona o institución al prestar una suma de capital a un tercero.  El interés suele indicarse como una fracción del capital otorgado en calidad de préstamo, expresado de forma porcentual. Así, si observas que el interés es del 12%, significa que el beneficio del prestamista es del 0,12 (12/100) del monto del capital que ha prestado.

¿Y qué es el interés en el caso de los instrumentos de ahorro?  Pués exactamente lo antes señalado. Observa que en realidad cuando acudes a algún instrumento de ahorro, tal como un depósito a plazo fijo, le estás prestando dinero a tu banco. Aquel trabaja con tu dinero, y a cambio te da como beneficio una porción del capital que le has facilitado.      

Interés simple e interés compuesto

En el interés simple el beneficio o rendimiento siempre es proporcional al capital inicial, y nunca se transforma en nuevo capital. Por ejemplo, si ahorras con una tasa de interés simple del 10% anual, y colocas 100 dólares, cada año obtienes un beneficio de 10%*100 = 0,1*100 = 10 dólares. Cada año ganas 1 USD, y tu capital que genera interés siempre es de 100 USD.  Luego, al cabo de tres años tienes un capital de 100 USD más un beneficio de 30, es decir, 130,00 dólares.

A diferencia del interés simple, en el compuesto el interés o beneficio obtenido en el periodo anterior se transforma en capital para el siguiente. Usado el mismo ejemplo anterior, si se trata de un interés compuesto, ocurre que:

  • Al finalizar el primer año, tienes un beneficio de 10$, que sumado a tu capital de 100$, te da un monto de 110$.
  • Al culminar el segundo año, tu beneficio es de 10%*110 = 11$, que sumado a tu capital de 110$, te genera un nuevo capital de 121$.
  • En el último año, tu beneficio es de 10%*121= 12,1$ , lo que sumado al capital anterior de  121,0$, te genera un monto de  133,1$.

Puedes notar como en el caso del interés compuesto, obtienes un mayor beneficio que en el de interés simple. En principio, la diferencia que existe entre uno y otro tipo de interés puede parecerte muy poca. Pero si desarrollamos el ejemplo anterior por un período de 30 años, podrás notar una diferencia significativa:

  • Para un interés simple, el monto total en 30 años es de 400,00$.
  • Para un interés compuesto, el monto global en 30 años es de 1.744,94$.

¿Te sorprende dicha  diferencia? ¡Ese es el poder del interés compuesto!

El poder del interés compuesto

En el sector financiero usamos la frase el poder del interés compuesto para denotar una propiedad particular que dicho interés posee: su llamado crecimiento exponencial. Probablemente habrás escuchado el término crecimiento exponencial, en situaciones donde se produce un crecimiento muy acelerado de alguna cantidad en el tiempo.

La fórmula que te permite calcular el capital que generas al ahorrar con una tasa de interés compuesto es muy simple, como puedes ver a continuación:

Cf = Ci (1+i)ⁿ

Donde

  • Cf es el capital al final del periodo de inversión.
  • Ci es el capital inicial.
  • i es la tasa de interés compuesto.
  • n es el tiempo que mantienes la inversión.

Puedes observar que n (tiempo que mantienes la inversión) aparece como exponente, lo que certifica que el capital varía de forma exponencial en función del tiempo.

Cuando ocurre un  crecimiento exponencial, también llamado crecimiento continuo, la variación de la magnitud resulta proporcional a su valor, de forma tal que cada vez crece más rápido en el tiempo. Justo por ello es que en ejemplo anterior puedes observar que en los primeros tres años el capital crece hasta 133,10$, y en treinta lo hace hasta 1.744,94$.

Luego, el mejor aliado del ahorrista que recibe una tasa de interés compuesto es el tiempo, ya que con el paso del mismo se produce un aumento significativo del capital depositado.  Justo por ello es que muchos indican que cuando ahorras con interés compuesto, logras que tu dinero trabaje para ti.

La regla del 72

Regla del 72

La llamada regla del 72 o Rule of 72 es un artificio matemático que te permite calcular de forma aproximada cuántos periodos necesitas para que tu capital inicial se duplique, cuando sobre el mismo aplica una tasa de interés compuesto. Esa regla indica que al momento n de duplicarse el capital, se cumple que el producto de n*i*100  es aproximadamente igual a 72.

Esta regla es empleada por muchos inversionista para determinar de forma rápida qué tan rentable resulta una inversión que se maneja con tasa de interés compuesto. Usando el ejemplo antes desarrollado, si aplicas esta fórmula puedes ver que necesitas aproximadamente  72/(,01*100) =  7,2 años para duplicar el capital invertido.

Pero lo más interesante de la regla del 72 es que te permite comprender cómo funciona el poder del interés compuesto. Puedes aplicar esta regla consecutivamente, y estimar cómo tu capital aumenta en periodos iguales al tiempo calculado con dicha regla.

En el caso del ejemplo:

  • Al cabo de aproximadamente 7,2 (7,2*1) tienes el doble  (2) del capital inicial.
  • A los aproximadamente 14,4 años (7,2*2) tienes cuatro veces (2*2) el capital inicial.
  • A los aproximadamente 21,6 años (7,2*3) tienes ocho veces (2*2*2) el capital inicial.

Como puedes ver, con el interés compuesto ocurre algo similar al efecto bola de nieve: cada vez el capital aumenta más, lo que a su vez favorece su crecimiento.

Cómo aprovechar el poder del interés compuesto

Aprovecha el interés compuesto

A continuación comparto contigo algunas recomendaciones que te permitirán sacar un máximo provecho a tus intrumentos de ahorros con tasa de interés compuesto.

1. Empieza cuanto antes

Ya observaste lo determinante que resulta el tiempo  los efectos del crecimiento del capital, así que no esperes para iniciar. Recuerda que cuanto más tiempo mantengas tu inversión, con mayor fuerza esta crecerá. ¡Inicia hoy mismo, que para mañana es tarde!

2. Aporta un poco más cada mes

Si además de mantener tu capital vas sumando aportes adicionales de forma constante, aumentarás el efecto multiplicador que posee el interés compuesto. No tiene que ser una cantidad significativa, ya que lo importante es que la realices de manera constante. Recuerda que al ahorrar ¡lo más importante es la disciplina y la constancia!

3. Presta atención a la tasa de interés

Indudablemente una tasa de interés mayor te da una mejor rentabilidad, por lo que debes estar siempre pendiente de su valor. Por ejemplo, un depósito de 100$ con una tasa de interés compuesto del 8% anual a 30 años te genera un capital de  1.006,27$, en contraste con los 1.744,94$ que genera con una tasa del 10% anual.

Por supuesto, esto no significa que debas asumir riesgos innecesarios en busca de una mejor tasa de interés, te recomiendo que seas muy  prudente al elegir la institución financiera donde colocas tus ahorros. En ocasiones algunas instituciones que no presentan una adecuada salud financiera, ofrecen tasas de interés muy por encima que la que promedio del mercado, con el fin de captar más dinero. Luego, si acudes a ellas, corres el riesgo de comprometer tu dinero, si la institución donde colocas tu dinero es intervenida o declarada en quiebra.

Te recomiendo leer: Deuda buena vs Deuda mala.

4. Considera los impuestos y la inflación   

Los impuestos que perchan a tus ahorros van a restar tus dividendos, por lo que no debes perderlos de vista.  En ocasiones de crisis los gobiernos suelen colocar impuestos altos a los diferentes instrumentos de ahorro, no solo para obtener más dinero, sino como medida para estimular la inversión productiva.  En esos casos, mantente atento y realiza tus cuentas para determinar si mantener el dinero en instrumentos de ahorro te resulta o no conveniente.

Por otra parte, no descuides al archirrival de cualquier estrategia de ahorro, y principal enemigo del valor del dinero: la inflación. La inflación no es otra cosa que la pérdida del poder adquisitivo del dinero, y es la razón por la que con el paso del tiempo, muy probablemente vas a necesitar mayor cantidad de dinero para comprar la misma cantidad de bienes y servicios.

Por ejemplo, una inflación anual del 2% en tu país implica que transcurrido dicho período, los precios de los bienes y servicios de tu nación habrán aumentado en promedio un 2%. Por lo tanto, para comprar un artículo que te costaba hace un año 100$, ahora deberás pagar alrededor de 102$. Como bien puedes concluir, la inflación hace que para fines de compra, ¡tu dinero valga menos!

Luego, al momento de ahorrar es importante que te asegures que la tasa de interés que empleas sea lo suficientemente mayor a la de inflación, para que tu rentabilidad compense la pérdida de tu poder adquisitivo. Si ello no ocurre, la inflación contrarrestará los beneficios que trae el interés compuesto, y tu capital simplemente se devaluará con el paso del tiempo.

Cuándo el  poder del interés compuesto se transforma en tu enemigo

Hasta ahora te he mostrado el lado amable del interés compuesto, que aparece cuando eres tú quien realiza el préstamo o cuando ahorras. Pero el interés compuesto suele aparecer igualmente cuando solicitas préstamos, generalmente relacionado con los intereses por mora o inclumplimiento de pagos.

También aparece dicho interés en las tarjetas de crédito, ya que la tasa de interés anual que cobra el banco es compuesta, es decir, en realidad cobra interés mensual sobre interés mensual. Por ejemplo, en caso de una tarjeta de crédito que te cobre el 24% de interés anual, realmente te estará colocando un interés mensual compuesto del 2% (24%/12 meses).

En las tarjetas de crédito,  el interés compuesto  se aplica sobre  tu saldo promedio diario,  que se calcula dividiendo los saldos diarios entre el número de días transcurridos entre las fechas de corte. El detalle es que el interés generado en un periodo pasa a considerarse parte de la deuda en el otro, por lo que al menor descuido, tu deuda crece como bola de nieve que rueda cuesta abajo.

Así que…

Por lo anterior no te recomiendo que bajo ninguna circunstancia uses la opción de pago mínimo, ¡hacerlo puede significar para ti muchos problemas! Con ello solo logras que el valor de tu saldo promedio aumente, generando un mayor pago de interés, que hará que tu deuda se incremente. Y en un abrir y cerrar de ojos, podrás ver comprometida tu salud financiera. 

Igualmente es indispensable que evites el impago dentro del plazo señalado de cualquier tipo de deuda, ya que con seguridad ello te generará intereses compuestos de mora muy elevados. Luego, lo que lograrás con dicho proceder es aumentar el monto de tu deuda a un ritmo exponencial de crecimiento. 

En definitiva, una vez que conoces los pros y contras del poder del interés compuesto, puedes tomar mejores decisiones tanto al emplear algún instrumento de ahorro, como al manejar tus deudas.  Lo importante es que comprendas que en este caso el ritmo de crecimiento del capital es exponencial, y las implicaciones que esto último puede tener para tus finanzas.

Aluna Duque

Sígueme en mis redes sociales

1 comentario en “El poder del interés compuesto”

  1. Pingback: Aprende a hacer inversiones inteligentes - Bootcamp 2021

Deja un comentario