La espiritualidad es una parte del ser que no se desarrolla hasta que no decidimos hacerlo. Hemos crecido con la costumbre de vivir en piloto automático y de vivir repitiendo patrones. Todos nacemos bajo creencias colectivas, es decir, bajo aprendizajes que hacen parte del común y que adoptamos de forma inconsciente. Por ello, el día de hoy voy a contarte un poco del por qué se deben cambiar algunos hábitos y, que hábitos espirituales para vivir en plenitud lograrán favorecerte.
Cuándo llegamos al mundo, nos inculcan valores y formas de actuar que ya han sido establecidas dentro del circulo social al que vamos a pertenecer, de generación en generación. Por ejemplo: la falta de disciplina, la baja autoestima, la pobreza de emprendimiento y demás; sin embargo, no todo lo que aprendemos es negativo, también nos inculcan hábitos positivos. No obstante, todo este aprendizaje varía de acuerdo a cada entorno respectivo. Además, nosotros también podemos adquirir ciertas conductas de acuerdo al trato que recibimos.
La idea principal de la espiritualidad es ayudarnos a descubrir esas acciones, pensamientos y hábitos que nos están opacando. Sea porque los aprendiste, los traías de vidas pasadas o los desarrollaste tú mismo. Y ahora, es importante es que te desprendas de ellos, pero es más importante que quieras hacerlo. Si estás en un punto de tu vida donde no aguantas más las cargas emocionales ¿Qué esperas para deshacerte de ellas? No luches más contigo mismo, escúchate y trabaja en ti.
¿Cuáles son esos hábitos espirituales para vivir en plenitud?
Existen hábitos que son demasiado positivos y pueden ayudarte a mejorar tu vida de forma muy significativa. Sin embargo, es muy importante que sepas que no tienes que hacer todo al tiempo desde el día uno. Para que realmente puedas adoptarlos y conservarlos en el tiempo, puedes irlos incorporando a tu rutina uno por uno y poco a poco. Si tienes mucho tiempo libre, entonces si puedes optar por incluir los que más puedas. Lo importante es que no te satures y luego dejes todo tirado ¡Toma nota!
1. Meditar
Las meditaciones ocupan el primer lugar de nuestra lista ¿Por qué? Porque meditar es una forma muy efectiva de empezar a desarrollar nuestra espiritualidad. Las meditaciones nos ayudan a conectar con nuestro ser interior. Como lo primero que necesitas para empezar a cambiar hábitos negativos, es saber cuáles son, las meditaciones se convierten en una herramienta muy efectiva para descubrirlos.

¿Alguna vez has meditado? ¿Sabes cómo hacerlo? Aprender a meditar no es nada complejo. En YouTube y en diferentes plataformas informativas puedes encontrar tutoriales muy completos. Sin embargo, lo que se busca con la meditación es un alto estado de concentración. Lo realmente importante es que practiques esta habilidad en un ambiente totalmente tranquilo. Pues tú principal tarea es concentrarte en ti. Lo más común es iniciar con inhalaciones y exhalaciones prolongadas. Cuando sentimos miedo o estamos ante una situación de pánico, lo más natural es que nuestra respiración se acelere. Si estamos tranquilos nuestra respiración es normal. Pero, si respiramos lento, nuestro cuerpo logra entrar en un estado de relajación profunda.
Cuando respiras lento, empiezas a sentir cada parte de ti. Tus pulmones y el aire que entra y sale de ellos; empiezas a ser consciente del lugar que te rodea; empiezas a experimentar sensaciones que no habías tenido en cuenta antes, por el agite de la cotidianidad. Cuando respiras lento puedes notar aquellas partes de tu cuerpo que tienes tensionadas sin siquiera darte cuenta y, soltar totalmente toda esa presión. La idea es que empieces a analizar cada parte de tu cuerpo de pies a cabeza y caigas en cuenta de si inconscientemente estás depositando tu estrés en un lugar en específico.
Te puede interesar: Cómo reducir el estrés con la respiración
Te hace consciente
Un buen ejercicio, es pensar constantemente en nuestra mandíbula, ya que algunas veces nos damos cuenta que hemos estado apretando los dientes todo el tiempo y, no caímos en cuenta de ello hasta que pusimos toda nuestra atención allí. Pues hay movimientos que realizamos involuntariamente y ni siquiera los notamos hasta que nos generan dolor.
Así mismo como podemos hallar la presión corporal, el permanecer en silencio nos ayuda a indagar en nuestros desbalances internos o mentales. Todas aquellas imágenes que empiecen a aparecer y no te dejen concentrar hacen parte de las razones que no te dejan avanzar en tu día a día. La idea es que visualices todo aquello, pues es por allí donde debes iniciar. Cuando ya hayas avanzado en esta actividad, las emociones que experimentarás con el tiempo serán muy distintas. Cuando el ruido de tu mente empiece a desaparecer descubrirás estados de profunda relajación que te harán reforzar tus nuevas creencias.
¿Por qué son tan efectivas las meditaciones?
Imagina que durante toda tu vida has estado caminando con un zapato que te aprieta; y, como ya estás acostumbrado, sigues avanzando con él. El día que decides meditar, es como si sacaras ese zapato de tu pie y te enteraras del daño que te estabas haciendo sin si quiera darte cuenta. Con la primera meditación no vas a retirar ese zapato por completo. Pero si adoptas este hábito, llegará un momento en que tú pie salga por completo. Este zapato que nos aprieta son: nuestros miedos e inseguridades, nuestros vacíos internos, nuestras malas actitudes, nuestro mal proceder, el rencor y odio que sentimos hacia otros, los te quiero que no has dicho, ese abrazo que no te atreves a dar, esa disculpa que tanto te ha costado pedir, etc.
Las meditaciones al relajar tu cuerpo, te ayudan a concentrarte y poder pensar con claridad qué es lo que estás haciendo mal. Pero, la verdadera forma de sacarte de la opresión, es empezar a hacer y cambiar todo aquello que haces o has dejado de hacer y te está lastimando.
2. Ejercicios conscientes como el Yoga

El yoga es otra de las actividades de concentración y de los hábitos espirituales para vivir en plenitud más efectivos. Por ello, no podía faltar dentro de esta lista de hábitos espirituales para vivir en plenitud. Hacer yoga diariamente te ayudará a reducir el estrés, a mejorar la presión arterial, a concentrarte, a dormir mejor, a mejorar tu coordinación, a mejorar la confianza en ti mismo. Incluso, el yoga te ayuda a mejorar tu estado físico. Los ejercicios y posiciones que realizas mediante la práctica de esta actividad han sido diseñados para ayudar a mejorar la función interna de tu organismo y para ayudarte a liberar y corregir la tensión muscular. Incluso hay posiciones que te ayudan con el estreñimiento, con las migrañas, con dolores puntuales, etc.
Es natural que vivamos pensando en el pasado o el futuro y, de esta forma, no disfrutemos el presente. Vivimos planeando lo que queremos sin siquiera entender que ese futuro depende de lo que hagamos en el ahora. Los ejercicios que realizas practicando yoga requieren de toda tu concentración; Incluso algunos requieren de fuerza y equilibrio. Este conjunto de ideas te ayuda a alejarte una vez más del ruido de tu mente y a concentrarte en lo que está pasando ahora.
La practica constante irá enseñándole a tu cerebro a vivir en el presente. Día a día irás abandonando ese hábito negativo de vivir dentro de tu cabeza. Dejarás de actuar por inercia y, empezarás a estar más concentrado en lo que estás haciendo. Como ya te mencioné no todo se consigue con el primer intento; sin embargo, una primera práctica te ayudará a experimentar lo que te estoy compartiendo. Y es que así funcionamos, necesitamos experimentar para poder creer.
3. Tiempo para ti
Pasar tiempo contigo es tu mejor terapia. Meditar y hacer yoga hace parte de aquellas actividades con las que puedes aprovechar ese tiempo a solas contigo. Consentirte es vital. No obstante, existen muchas formas en como puedes disfrutar de tu compañía. Lo ideal es que realices aquellas cosas que te hacen sentir feliz y que disfrutas. Haz todo aquello que te haga sonreír y que libere un sin fin de emociones positivas que te revitalicen. Sal a caminar, ve a la peluquería, hazte las uñas, ve a jugar futbol con tus amigos, lee un libro, hazte tratamientos en casa, haz ejercicio, etc.
Trabajar en ti y hacer todas aquellas cosas que te hacen sentir mejor, te ayudará a que tu felicidad se incremente. El ir quitando cargas y liberando tu cuerpo de lo negativo te hará sentir tranquilo y feliz. Si estás bien contigo mismo vas a estar bien con los demás.
4. Celebra metas
Otro de los hábitos espirituales para vivir en plenitud es: la gratitud. Agradece y celebra cada logro por pequeño que sea. Valora tu esfuerzo, reconócete el merito de haber hecho cosas que no muchos están dispuestos a hacer. Agradece al universo por permitirte estar aquí y con todas las capacidades para hacer realidad tus sueños. Date la oportunidad de abrazar la alegría que sientes en tu interior por haber logrado un objetivo. Además, no dejes que nadie reprima esa felicidad, no dejes que el humor de otro estropee tu felicidad. Si alguien no se alegra de tus logros es porque no está haciendo nada para conseguir los suyos.
Celebrar no solo es hacer una fiesta y destapar un buen vino. Celebrar es halagarte tu misma, es sentirte merecedora de aquel reconocimiento. Todo lo que llega a tu vida es porque lo mereces y has trabajado por ello. Amate, abrázate, consiéntete, respétate y di “Merezco todo lo bonito que me sucede”, “Soy merecedor de todo aquello que el universo tiene para ofrecer”. Y no lo dudes un solo segundo.
5. Amor propio

El amor propio es nuestra mejor herramienta para mejorar la relación con nosotros mismos y con los demás. Para empezar a amarte debes descargarte, debes empezar a actuar bien, debes dar tu 100%, debes hacer aquellas cosas que llevas postergando hace tanto tiempo ¿Por qué? Porque si te deshaces de lo malo, ya no tendrás nada que reprocharte. Si no tienes nada que reprocharte vivirás en plenitud contigo mismo. Si estás pleno contigo lograrás amarte como nunca antes.
Recuerda que cada uno de nosotros da aquello que lleva en su corazón. Si tienes odio y rencor, esparcirás veneno. Si tienes amor y gratitud, esparcirás buena energía. Por eso es tan importante que trabajes en ti. Una vez que hayas aliviado tus preocupaciones y tu dolor, podrás amarte y amar a otros, antes no. Si tu no te amas, vas a aceptar lo mismo de los demás. A veces nuestros apegos son debido a la falta de valor que nos damos y, por eso, permitimos que otros nos hieran de la misma forma en que nosotros lo hacemos. Si tú te amas, no vas a permitir que otro te de menos.
6. Armoniza con los demás
Como te dije anteriormente, para poder estar bien con otros, primero debes estar bien contigo mismo ¿Por qué funciona de esta forma? Porque las cargas emocionales que llevamos dentro son las encargadas de sacar a flote nuestra actitud. Si estas cargado de cosas negativas vas a chocar fácilmente con otros o vas a estallar ante lo más mínimo que suceda. Como te dije, cada quién da lo que tiene en su corazón. Hacer las paces, pedir disculpas y admitir nuestros errores hace parte de esa armonía. Incluso el rompimiento de un vinculo importante puede estarte haciendo cargar con mucho dolor. No te estanques, la solución es tan sencilla como hablar y aclarar los malos entendidos.
Cuando comprendes que cada personalidad esta ligada a un conflicto interno, dejas de juzgar. Comprendes que cuando alguien se comporta mal contigo es porque está lidiando con cargas emocionales que no le permiten reaccionar de otra forma. Ya dejas de tomarte las cosas personales y comienzas entender al otro. Sin embargo, no significa que debas dejarte pisotear, no más sabio es alejarse en silencio. La idea de armonizar es esa, ayudarte a socializar sin juzgar, conectar con los que vibran contigo y dejar ir a aquellos que te lastiman.
Los hábitos espirituales para vivir en plenitud buscan sacar una mejor versión de ti. No esperes mucho para ponerlos en práctica. Como te dije al inicio, empieza a agregarlos a tu rutina poco a poco hasta que hagan parte de ella. Inténtalo por ti, por tu crecimiento y tu paz interior.

Aluna Duque
Sígueme en mis redes sociales




