Aprende a soltar. Apegarnos a relaciones, situaciones y creencias que nos hacen daño, no es bueno para nuestra salud mental. El apego es una emoción muy negativa, pues te hace soportar cargas muy pesadas solo por miedo. Por miedo a perder algo, por miedo a quedarte solo, por miedo a no saber qué va a pasar después. El miedo es un enemigo que nos asecha, que nos pone a prueba, que nos reta. Cuando sientes miedo es porque algo no anda bien, porque algo tienes para cambiar, porque algo no está en su lugar. Desapegarse es liberarse de lo viejo para que llegue lo nuevo. Nunca debes de verlo como algo malo. Avanza, no te quedes estancado con personas y situaciones que ya no le aportan nada a tu vida. La mejor forma de surgir y levantarte de un caos emocional es soltando. Aprende a soltar !Hoy te enseño como!
El apego es tan perjudicial, que incluso puede enfermarte. Este estado se produce por emociones estancadas. Por aquello que pudo y no fue o, por aquello que aun sigue contigo y no te ha dado el resultado que esperabas. No sigas insistiendo en algo que ha demostrado no ser para ti. Obviamente, los mejores aprendizajes vienen de situaciones complicadas, que nos hacen recapacitar y muchas veces madurar; no obstante, si la lección ya está aprendida ¿Qué sigues esperando? Si ya sabes lo que te produce estar allí ¿Por qué sigues allí? La decisión es tuya, nadie tiene la culpa de lo que te está pasando. Si alguien te es infiel y sigues insistiendo ¿Qué crees que pasara? ¿Qué cambie? Porque tú lo mereces, porque tú has sido bueno, porque se lo has pedido al universo ¿Es acaso lo que piensas?
Que se caiga la máscara
El universo es tan claro… Las situaciones son tan claras. No esperes que algo cambie solo porque tú lo estás pidiendo. Las cosas son como son. Para que algo cambie tú debes accionarte o, la otra persona debe querer hacerlo; si no es así, no hay forma de que suceda. Es decir, el universo nos escucha, y si conectas tu energía de forma positiva, el va ayudarte ¿Cómo? Enviándole señales a la otra persona. Pero si esa persona las recibe y no hace nada, no hay nada. Si reciben la ayuda pero a la otra persona no le interesa, no habrá avance. Y no solo sucede con las relaciones. Lo mismo aplica para negocios, objetos, incluso con creencias propias. Si tú no mueves las fichas, nada va a pasar. Si tú oras y te quedas quieto, no creas que el cambio te caerá del cielo.
Tú eres quien tiene que despertar ¡Despierta! ¡Reacciona! ¡Date cuenta! Deja de dar vueltas en la cama cada noche y actúa. Dejar ir duele y, para dejar ir, debes aceptar el duelo. Debes de saber que vas a extrañar, vas a llorar, van a haber días grises. Pero dime qué prefieres ¿Una vida llena de sufrimiento por no querer sentir dolor temporal? o ¿Sentir dolor temporal, pasar la página y empezar a construir tu vida desde un mejor ángulo? Acepta ese dolor, siéntelo. Pero recuerda esto: lo estás haciendo por ti; por salir de tu estancamiento, del dolor, del sufrimiento; lo estás haciendo para mejorar, para fluir, para avanzar. Ganas mucho más dejando ir, que quedándote aferrado a algo que no va a pasar.
Tú lo sabes

Todos sabemos qué está mal, que no lo queramos aceptar es distinto. Siempre sabemos qué nos está lastimando, siempre sabemos qué nos hace daño, pero cerramos los ojos. Nos parece que se nos va a acabar el mundo si pensamos en nosotros. Sin darnos cuenta que el mundo ya se nos está acabando con todo aquello que estamos permitiendo. Las cargas emocionales que empiezas a recoger por luchar contra ti mismo son muy pesadas. Siempre en nuestro interior esta nuestra voz más acertada, aquella que nos habla y nos dice “eso está mal” “no hagas aquello” “tal cosa te traerá consecuencias negativas”. Pero así la escuches, tú haces todo lo contrario ¿Y adivina qué? Aquella voz tenía razón; sin embargo, tú te sigues empeñando en demostrar que puede ser de otra forma. Y te quedas peleando solo y obteniendo el mismo resultado una y otra vez.
Lo que siguiente es que empiezas a juzgarte “yo sabía y no hice caso” “eso me pasa por x”. Te juzgas y te criticas tan fuerte. Pues no hay nadie que pueda hacerte tanto daño como tú mismo. Nosotros conocemos nuestros puntos más débiles y, cuando de darnos látigo se trata, somos los mejores. Como dice en el libro de los 4 acuerdos, empiezas a jugar al juez y a la victima. Pero hacerse la victima no te va a servir de nada. Pues eres la victima de tu propio invento. El otro nunca tiene la culpa, reacciona, tú eres quién está permitiendo que todo pase así. Si tú paras las cosas paran. ámate, trabaja en tu amor propio y aprende a soltar.
Te recomiendo leer: Tips para despertar con más energía
Aprende a soltar: ¿Cómo es tu relación contigo?
Para soltar todo lo demás, debes comenzar por ti. Si quieres vivir sin apegos y cambiar el rumbo de lo que hasta ahora has hecho, tú eres la base de todo. Trabajar en ti te hará entender por qué debes dejar ir lo que está mal. Mientras no te centres en lo que sientes, en lo que percibes; mientras no te quites la máscara e indagues qué sucede, todo seguirá igual. Tú relación contigo es la más importante. Si tú mismo no te quieres ni te valoras, vas a permitir que otros hagan lo mismo. “Es que yo soy así y uno ya no puede cambiar” FALSO. Tú eres así y no cambias porque no quieres. Todo lo que se haga con decisión, se logra. Si te parece más fácil ser inconsciente y relajarte, está bien, pero no te quejes.
Si quieres que las cosas cambien, cambia tú. Te invito a que hagas un autoanálisis. Puedes escribir en un papel todo aquello en lo que encuentres un desnivel, para que no lo olvides y puedas trabajar en ello. A veces la raíz de lo que nos daña está en nuestras creencias. A lo largo de nuestra vida hemos compartido con muchas personas distintas. Todas con una forma de pensar diferente y formas de actuar. De ellas hemos escuchado muchas frases y, muchas de estas se quedan ligadas a nosotros como una verdad absoluta. “Uno tan viejo ya no puede, eso es ara los muchachos” “Si no logras entrar a la universidad no vas a ser nadie” “ese negocio no es para ti” “tu no vas a lograrlo” “si dejas a tu espos@ te quedarás sol@ toda la vida” “naciste obre y debes aceptarlo”. Y la lista es mucho más grande.
Entonces…
Resulta que creces repitiéndote una y otra vez todo aquello que te han dicho. Incluso no intentas aquello que tanto anhelas porque alguien dijo una vez que no podías hacerlo ¿Te parece justo contigo? ¿Te parece que está bien limitar tu vida a lo que dicen los demás? Incluso pasa que después de repetirnos tanto aquello que otro planto en nosotros, creemos que es una creencia propia, que nadie la puso allí si no que nosotros mismos la creamos. Entonces ¿Por dónde debes empezar? Lo primero es buscar las situaciones que nosotros mismos nos estamos creando y nos lastiman. Lo segundo es buscar el por qué estamos haciéndolo ¿Parte del miedo de una creencia que nos implantaron? ¿Parte de una situación vivida? Lo importante es que indagues la raíz del problema para poder sanarlo y continuar.
Por ejemplo
Supongamos que tienes un problema con tu peso actual. Tu mismo te lastimas y dices como estoy de gord@, nadie me va a querer así, etc. Y no aplica para todos, hay muchas personas que son felices con su cuerpo y me parece algo excelente. Pero suponiendo que para ti si es un problema y que está dentro de la lista que ya creaste anteriormente ¿Entonces qué debes hacer? Ya encontramos la situación, ahora debemos buscar la causa.
¿Qué te llevó a subir de peso? ¿Acaso has estado muy ansioso? ¿Por qué has estado ansioso? ¿Qué problema estás escondiendo detrás de la comida? Con la comida funciona igual que con cualquier tipo de droga. Cuándo buscamos refugió en ella, es porque de algo nos estamos ocultando. Es tan placentero hacer lo que se nos olvida por un segundo lo que nos atormenta y, una vez terminamos nuestro plato, la preocupación vuelve ¿Entonces qué sigue? Exacto, otro plato de comida. Hasta que nos llevamos al límite. Si estás comiendo en exceso para un momento y, analiza qué te está llevando a comer de ese modo ¿Estás haciendo algo mal? ¿Estás dejando tus obligaciones para después? ¿Estas cargando con algo?
Muchas veces nos escondemos de aquello que no estamos haciendo. De lo que estamos postergando y no nos atrevemos a hacer. El no soltar creencias y situaciones limitantes, nos puede llevar a lastimarnos de forma inconsciente y, cuando nos damos cuenta de lo que estamos haciendo solo por pereza o no actuar, ya el problema es aún más grande. Tu relación contigo va a mejorar el día que sueltes todo aquello que te han dicho que debes hacer y comiences a actuar por voluntad propia. Si no, existen muchos abismos por los que puedes caer, Aprende a soltar.
¿Por qué?

Si el problema es tu peso, el problemas es lo que la causa ¿Cuál es la solución? Exacto, trabajar en aquello que te está haciendo daño, hacer ejercicio y alimentarte bien. Con lamentarte no vas a conseguir nada. Entonces, si ya has comenzado el proceso de trabajar en tu cuerpo y alguien te dice “como estás de gord@” ya no te va a causar dolor, te duele cuando estás quieto, cuando no estás haciendo nada; además, comprendes que detrás de cada mala situación hay una causa más profunda. Incluso, no vuelves a criticar, no te atreves a hacerlo. No solo el peso ¿Estás deprimido? ¿Estás cambiando de pareja una. y otra y otra vez? Ya tienes una lista, ponte en la tarea de buscar el problema y trabajar en la solución. Aprende a soltar.
El problema es que pienses que hasta que no bajes de peso no vas a encontrar trabajo o pareja o lo que buscas. No es así, tu puedes tener todo. Lo importante es que no te refugies en la comida y luego te autocritiques. Lo importante es que encuentres lo que no te hace feliz y lo soluciones.
Aprende a soltar: Las relaciones dañinas
Cuando comienzas a indagar en tu interior, te das cuenta que muchos de los causantes del daño que tú mismo te haces, parte de lo que permites de otros. Muchas veces nos estamos ocultando de un amor que nos lastima y no soltamos por miedo a la soledad, de una amistad poco sincera, de un trato familiar desgastante. Cuando trabajas en ti y te empiezas a amar, no permites que nadie te haga daño, porque te está costando tanto ese cambio que no vas a volver a caer en una situación ni parecida.
En las relaciones de pareja es muy fácil confundir el amor y el apego. Nos han enseñado que el amor son las palabras bonitas, las cartas, las flores, los poemas, las caricias. Cuando tenemos una persona que nos habla bonito, creemos que hemos encontrado el amor verdadero. Pero resulta que, el amor está en los actos no en las palabras “el me ama tanto, no le gusta que me ponga esa falda porque le dan celos, tan bello, el me ama, no quiere que nadie me mire” “tan lindo que se ve celoso, se nota que le importo”. Eso no es amor, es obsesión. Si una persona te prohíbe, te cohíbe, te corta las alas, por celos, no está enamorado, te quiere controlar, te ve como su posesión.
Una persona que te ama te deja ser, te ayuda a crecer, te acepta y te respeta. Y tú en el fondo lo sabes ¿Por qué? ¿Acaso cómo te sientes al no poder ser tú? ¿Te sientes bien? Claro que no, y esa incomodad la puedes seguir ocultando bajo tus excusas, pero nunca va a desaparecer, siempre vas a cargar con la tristeza que te da no ser libre de hacer lo que quieres.
Aprende a soltar
No importa cuánto duela, escucha tú interior ¿Qué te pide a gritos? ¿Qué da vueltas en tu cabeza todas las noches. Si no sueltas ese proyecto que no resultó, ese trabajo que no te gusta, esa relación que te lastima o tus creencias limitantes, nunca vas a ser feliz. Aprende a soltar y vive sin apegos. Haz todo lo que te haga feliz. No permitas que nadie te diga como debes vivir tu vida. No seas el molde de otro, se tu propio molde ¿Qué crees tú? ¿Qué piensas tú? Cuando quieras desahogarte o pidas un consejo, no lo tomes como una verdad absoluta, escucha y toma lo que te sirva, lo que te haga sentir bien. No actúes por lo que otros digan, no cambies tu esencia.

Aluna Duque
Sígueme en mis redes sociales




