¿Conoces el poder de la disciplina? ¿Conoces todos los beneficios que puedes alcanzar si la practicas? La disciplina es uno de los valores más beneficiosos que podemos acoger. Ser disciplinado te abre las puertas de todo lo que pensabas que era imposible. Pues, no es un secreto que, cuando trabajamos incansablemente y de forma ordenada podemos conseguir hasta nuestros objetivos más ambiciosos, en el buen sentido. La disciplina es una de las principales herramientas del progreso, del avance, del éxito, de los sueños cumplidos y, podríamos seguir enumerando infinitamente su participación en distintos campos y propósitos. Es por ello que, resulta fundamental para realizar con éxito cualquier actividad que nos hayamos propuesto.
La falta de disciplina puede causar enormes desbalances en tu estabilidad: económica, física, mental, laboral, etc. Incluso, la ausencia de esta, puede adentrarte en períodos de estancamiento, donde la única persona responsable de lo que sucede eres tú. Por más que intentes responsabilizar a otros, la falta de acción es tuya. Culpar a un tercero es casi una tradición y, esto ocurre gracias a que es mucho más sencillo ¿Qué es más sencillo? No tener que dejar tu zona de confort y esforzarte. Porque cualquier proyecto o propósito requerirá siempre de un esfuerzo de nuestra parte. Para conseguir el éxito, hay que estar dispuesto a recorrer un camino repleto de cambios y, no todos lo están.
Beneficios de ser disciplinado
Ser disciplinado trae a tu vida muchos beneficios positivos; no obstante, ¿De qué forma puedes adoptar este valor? Lo primero, es que seas consciente del daño que te causa la indisciplina. Ser consiente del error que cometes al pasar horas procrastinando, te ayudará a motivarte para no hacerlo. Lo segundo, es ser constante en lo que haces. La constancia y la disciplina son hermanas casi gemelas ¿Por qué? Porque si adoptas a una, la otra viene por añadidura. Quien es disciplinado es constante, pues la única forma en que podemos adoptar buenos hábitos, es con ayuda de ambas.
Si quieres conseguir algo ¡No dejes que nada ni nadie te detenga! La indisciplina aparece cada vez que se repiten acciones y comportamientos que son dominados por la pereza. La pereza es enemiga directa de la disciplina ¿Por qué? Muy sencillo, si hay pereza no hay disciplina. Así que, si quieres ser exitoso, levántate y sacude todo aquello que no te deja avanzar, incluidos tus malos hábitos. La indisciplina es un mal hábito y, además, es la creadora intelectual de todos los otros hábitos negativos. Así que, trata de irla eliminando.
Te puede interesar: Cómo comenzar un proyecto desde cero
Consolidas hábitos

La disciplina no es algo que obtenemos de la noche a la mañana. Las ganas de conseguirla si podemos obtenerlas de un día a otro; no obstante, para ser disciplinado, hay que estar dispuesto a vivir el proceso de cambio que conlleva a serlo ¿Por qué es un proceso? Porque el cerebro necesita de varios días de práctica para adoptar una rutina o hábito. Al inicio utiliza muchas más energía, pero con el paso del tiempo, el cerebro ya no tendrá ni que esforzarse para realizar una actividad que lleva repitiendo por un buen tiempo. Es por eso que, lo difícil no dura para siempre. Una vez que ya has hecho el esfuerzo, obtendrás la recompensa y esta perdurará el tiempo que tu continúes desarrollando lo aprendido.
No importa cuál sea la actividad que quieras implementar en tu vida diaria. Si decides adoptar algún hábito, como por ejemplo, una rutina de ejercicio. Debes de empezar lentamente y, con el paso de los días, verás como tu cuerpo te ira exigiendo mayor intensidad, lo que antes era difícil ahora no lo es. Es como cuando aprendes a ir en bici, debes empezar con rueditas y, mientras aprendes, tu cerebro se esfuerza, una vez ya sabes ir en bici, lo haces sin tener siquiera que pensar. El ejercicio siempre será un gran aliado; más aún, si quieres empezar a dejar la pereza de lado. Este te ayudará a renovar tu energía y a tener una excelente disposición para rendir durante tu día a día.
Además…
Adoptar hábitos negativos es mucho más sencillo, esto se debe a que estos generan placer: dormir, ver la tele, ser sedentario, comer en exceso, etc. Mientras que los hábitos positivos siempre van a exigir un esfuerzo de tu parte. Por eso te puede resultar complejo cambiar hábitos negativos por positivos; no obstante, los malos hábitos traen consecuencias muy dañinas para ti y, los hábitos positivos traen para ti grandes recompensas. Empieza a utilizar el poder de la disciplina y, ya verás como mejora tu vida. Recuerda que una vez que repites una rutina constantemente, esta se vuelve parte de ti, tú decides que le enseñas a tu cerebro y qué quieres para tu vida. Nadie tiene la culpa de lo que tu mismo decides hacer.
Logras conseguir tus objetivos
El poder de la disciplina es infinito. Ser disciplinado es darse a la tarea de realizar todas las actividades diarias de forma constante y, sin dejar para después. Todo esto con el fin de traer un beneficio o progreso a tu vida. Ser disciplinados nos ayuda a volvernos expertos en lo que hacemos. Cada vez que te levantas y decides hacer lo que es mejor para ti, estás cosechando frutos muy provechosos. Además, estas mejorando tus habilidades. Quizá no lo notes de inmediato, ya que todo se construye a través de los pequeños esfuerzos diarios; no obstante, con el paso de los días notarás la diferencia.
Es por esto que la disciplina nos ayuda a alcanzar nuestros objetivos. La única forma de ser exitoso y alcanzar lo que siempre se ha soñado, es por medio de este gran valor. Nada cae del cielo, lo que tú no haces nadie lo hará por ti. Si debes de realizar una tarea hoy y la dejas para mañana o pasado, la línea de objetivos que van después de dicha actividad irán en pausa; no obstante, si lo haces en el momento que debes, no estarás atrasando tus logros. Cuando atrasas actividades el único que pierde eres tú.
¡Despierta!

Si ya estás en edad para arreglártelas tu solo, empieza a trabajar. Podría decirse que una de las etapas más complicadas para cualquier ser humano, es el paso a la autorresponsabilidad. Por lo menos desde la adolescencia, nuestros padres deben de empezar a dejar de contarnos historias fantasiosas y aterrizarnos en la realidad. Hay que trabajar, hay que esforzarse, nada es color de rosa, terminar la universidad es apenas el inicio de lo que te espera. Además, inculcar el valor de la disciplina y la responsabilidad, para que la pereza no se apodere de ti. El éxito viene después de mucho esfuerzo y es mejor que lo tengas claro.
Se refleja en otras áreas
Lo mejor de la disciplina es que es como una onda expansiva. Todo lo que logras realizar diariamente, no solo te trae beneficios para la actividad que estás realizando en concreto, también trae beneficios para otras áreas. El poder de la disciplina es inagotable. Por ejemplo: cuando terminas una tarea como un informe, una reunión, tu rutina de ejercicio, tu hora de lectura, etc. No solamente vas a estar concretado una actividad, también estarás reforzando tu tranquilidad. Es normal que cuando no realizamos una tarea, estemos todo el día pensado en ella y, al final del día, si no la concretamos, nos sentimos mal. Sucede todo lo contrario si cumples con todos tus objetivos, duermes tranquilo y te sientes orgulloso de ti mismo.
Y eso no es todo. Al ver como al realizar una actividad de forma disciplinada te trae grandes beneficios, empezarás a implementarla en todo lo demás ¿Por qué? Porque te haces consciente de que el esfuerzo si merece la pena. Te das cuenta de que a pesar de que empezar es difícil, la recompensa llega. Empiezas a eliminar falsas creencias y desarrollas en gran medida la paciencia. Te das cuenta de que el éxito de tus objetivos, llegan por merecimiento y que nada es por cuestiones de suerte.
Refuerzas tu autoestima
Autocriticarse es demasiado sencillo, pues cada uno es consciente de lo que hace o deja de hacer; sin embargo, ¿Qué prefieres? ¿Autocastigarte mentalmente o empezar a hacer los cambios que sabes que necesitas hacer? Y es que, todos sabemos lo que estamos haciendo mal y qué podemos hacer para que las cosas cambien. Si no empiezas a levantarte y hacer lo que necesitas, nada va a cambiar, todo va a seguir igual. Por tal motivo seguirás con la autocrítica y la autodestrucción.
¡Alto! No te dañes tu mismo. Yo sé que resulta más sencillo quejarse que actuar; sin embargo, ¡Reacciona! Esa no es la solución. La solución es que empieces añadir hábitos saludables a tu rutina poco a poco: levantarse y tender la cama, ingerir alimentos más saludables, hacer deporte, cumplir con tus horarios de trabajo o estudio. Todo lo que te mencioné son hábitos que todos deberíamos implementar; no obstante, es necesario que sepas que no puedes implementar todo de una. Debes de ir progresivamente, si no, vas a abandonar todo. Primero enfócate en aquello que necesitas con mayor urgencia y, cuando ya lleves un tiempo en ello, agrega otra actividad a tu rutina.
Cuando empieces a ser disciplinado con todo ello, verás como empieza a reforzarse tu autoestima. Esto se debe a que verás como si puedes lograr tus metas cuando te lo propones. No te compares con nadie, ve a tu propio ritmo; además, no te afanes por demostrarle a otros que si puedes. Permite que los resultados hablen por si mismos.
Serás fuente de inspiración

Así es. Uno de los beneficios más lindos de nuestro cambio, es el cómo podemos inspirar a otros. Incluso es algo que nos ocurre constantemente. Cuando vemos que una persona logra un objetivo, después de haber iniciado desde cero, nos sirve para darnos cuenta de que ¡Si es posible! El: ¿Qué tal si no se puede? ¿Seré capaz? Y demás limitantes, desaparecen al ver que alguien más pudo hacerlo y aparece la frase típica “Si el o ella pudo, yo también puedo”. Y es fantástico, es muy gratificante ver como cuando ya alcanzaste tu meta, le sirves de inspiración a los demás.
Obviamente, la disciplina es la protagonista de tus logros. Sin disciplina no habrías podido alcanzar tu objetivo ni haber inspirado a los demás. La disciplina es necesaria, es infaltable, es nuestra mejor aliada. Sin disciplina podrás ver como el caos se acerca. Con disciplina percibes como el caos se aleja. Es cuestión de que te preguntes qué es lo que quieres. Además, nunca es tarde para comenzar. Si ya has desperdiciado bastante tiempo, no sigas desperdiciando más ¡Anímate! Empieza ahora mismo. Levántate y has todo aquello que llevas postergando ¡Ya no más! No te dejes ganar por el parásito destructivo de la procrastinación.
Inspira a otros, cuenta tu historia, comparte tu proceso. Ayudar a otros, no solo es gratificante, también te hace mejor. Cuando ayudas a salir a alguien del agujero en el que está metido, es imposible no sentir alegría y, sentir ese cambio como propio. Lo que lograrás inspirando a los demás es sentirte aun mejor contigo mismo. Es como alcanzar una nueva victoria. Así que, si tienes algo para aportar, si alguien busca tu ayuda o quiere saber como lograste tu objetivo, comunícale todo lo que has aprendido durante tu proceso.
Te puede interesar: Regla de los 21 días para crear hábitos
Entonces..
Ya que conoces el poder de la disciplina y todo lo que puede hacer por ti ¡Anímate a realizar los cambios que necesitas! No esperes más, no pierdas más el tiempo. Aléjate de todo aquello que te está haciendo daño, que no te deja avanzar, sean hábitos, relaciones o sitios que frecuentas. No permitas que nada te frene. No dejes que el haber acostumbrado tu cuerpo a mal, te quite la dicha de los triunfos obtenidos. Recuerda que todo depende de ti. Solo tu puedes tomar la decisión de levantarte de donde estás y comenzar a surgir ¡Puedes hacerlo! No lo dudes más. Nadie dice que será fácil, pero si puedo asegurarte que los frutos de tu esfuerzo llegarán.

Aluna Duque
Sígueme en mis redes sociales




