Alguna vez te has preguntado ¿Por qué necesitas fallar? Hola chicos, seguramente han pensado en un mundo perfecto en el cual nunca se equivoquen. Pero quiero contarles por qué es importante cometer errores en nuestra vida.
En principio, es muy conocido el adagio de que los errores nos enseñan. Por eso, al fallar en cualquier ámbito, se nos abren muchas posibilidades de crecimiento interior, a niveles muy diferentes, desde lo personal hasta lo profesional. Fallar de vez en cuando nos permite entender el valor del triunfo, del esfuerzo y la importancia de asumir ciertos riesgos.
Entonces, si te preguntas ¿Por qué necesitas fallar? Te responderé que este proceso es uno de los mayores detonantes para el aprendizaje y está presente desde el nacimiento. Las personas que fallan en los primeros intentos, son más tenaces y alcanzan en mayor proporción un éxito duradero y de mayor importancia para sí mismo. Necesitas fallar porque los errores te mantienen en crecimiento de manera constante.
Si todo lo que haces en la vida, se convierte en un éxito rotundo, todo lo obtenido sería incapaz de generar un proceso de análisis que conlleve la evolución que necesitas para adaptarte y crecer continuamente. Fallar te hace más inteligente, analítico y reflexivo.
Cuando hablamos de fallar, podemos referirnos a realizar simples tareas sin éxito, o también a procesos de toma de decisión. Al elegir una profesión, emprendimiento o un proyecto, también puedes fallar y utilizarlo como un aprendizaje.
Además cuando comprendes que necesitas fallar, también puedes interiorizar las causas de tu caída. En este punto, es importante reconocer que en ocasiones necesitas fallar en lo que no te apasiona para descubrir que es lo que realmente te apasiona.
¿Por qué necesitas fallar en tu proceso de evolución?
Cuando fallamos, nuestra memoria se activa para organizar el aprendizaje de tal manera que podamos evitar los mismos pasos que nos han llevado a errar. Un cerebro mucho más activo y alerta previene que cometamos nuevas fallas en situaciones similares.
Es decir, se produce un reajuste del conocimiento para situaciones futuras. Pero chicos quiero aclararles que no se trata de ver las fallas como algo “normal”. Hay que analizar, interpretar la falla y sus causas. Es muy común que la mayoría de las personas oculten sus fallas e incluso culpen a otros o se escuden bajo las circunstancias por la idea extendida de que las fallas, son fracasos y estos siempre son negativos.
Hay que saber relativizar nuestras fallas, asumirlas y buscar el camino de la comprensión para que se conviertan en fuente de evolución y no de frustración. Si chicos, aprendan a percibir sus fallas como una oportunidad para el aprendizaje y el éxito. No basta reírnos de los errores, hay que corregir e intentarlo nuevamente. Esta es la fórmula más poderosa para el aprendizaje funcional.
Actualmente, la psicología cognitiva estima los errores como factores decisivos en el aprendizaje, tanto en el campo emocional como en otros ámbitos del desarrollo integral de los seres humanos. Este principio se ha venido aplicando progresivamente en el área académica con excelentes resultados.
Otro aspecto importante, del por qué que necesitas fallar es, que al fallar, aprendes a lidiar con la frustración. Y las personas que manejan la frustración de forma eficiente, se tornan mucho más fuertes y perseverantes. La autorrealización se basa en el logro de pequeños objetivos a lo largo de nuestra vida. Estos objetivos, se conjugan con logros y fallos en mayor o medida. Pero ¿Qué sucede si temes fallar?
¿Cómo superar el miedo a fallar?

No hay una receta única para superar el temor a cometer fallas. Pero si comprendes por que necesitas fallar de vez en cuando, también podrás comprender que es necesario exponerse un poco cuando intentas algo por primera vez. Lo primero que necesitas saber es que es muy importante superar la resistencia al cambio y el temor de equivocarnos.
Aprende a afrontar que puedes errar sin que eso signifique un fracaso, sino un paso más para tu desarrollo personal. Te dejaré algunas claves que te ayudarán a enfrentar el miedo a fallar de forma eficaz:
Claves para dejar el temor a fallar
1° asume que no puedes controlar todo
En otras palabras, hay situaciones o decisiones que no dependen solo de ti. Abandona la creencia irracional de que la vida no requiere de esfuerzo. No te detengas a contemplar a otros que logran sus metas mediante un esfuerzo constante, creyendo que tienen alguna especie de “super poderes” o que están mejor dotados que tú para la vida. Comprende que a todas las personas les cuesta un gran esfuerzo dirigir su existencia y alcanzar sus metas. Pensando de esta forma, tendrás menos temor a equivocarte.
2° Al fallar, también estas avanzando

Aunque no lo creas, cuando fallas estas avanzando, porque implica que estas intentando algo. Además, casi todos los errores poseen una solución implícita en ellos. Ahí radica el aprendizaje. El tiempo sigue su curso aun cuando no intentes nada nuevo en tu vida y errar es solamente una opción y la otra es acertar. No es necesario que hagas todo bien, sino que hagas cosas que te permitan moverte hacia adelante. Confía siempre en las posibilidades de rectificar.
3° No magnifiques tus fallas
En la vida pueden ocurrir muchas eventualidades positivas y negativas. No exageres tus errores y mucho menos las consecuencias, aprende a justipreciar el impacto que tienen sobre tus metas. Por el contrario, tampoco minimices las posibilidades de corregir tus fallas. Confía en tus capacidades para resolver lo que sea necesario e intentarlo una vez más.
4° Constrúyete
Aprende a felicitarte por tus logros así como seguramente has aprendido a culparte por tus fallas. Piensa en todos los factores que influyen en tus logros y también en tus fracasos.
¿Cómo aceptar que necesitas fallar para aprender a acertar?
Gracias a la creencia generalizada, la sociedad nos hace pensar que fallar es algo mal visto. Culturalmente, las fallas se penalizan de diferentes formas y esto nos impulsa hacia la frustración. Creemos que el valor de una tarea o el logro de una meta se fundamenta sólo sobre un resultado óptimo. Esta creencia acumula más tensión de la necesaria cuando tenemos que cumplir objetivos, personales, académicos o profesionales.
Si reduces la tensión, las probabilidades de éxito aumentan considerablemente. Además podemos tener un aprendizaje más efectivo de nuestros errores. Lleva tus expectativas hacia el plano real. No te bases en modelos de éxito que no cuentan con las mismas características que rodean tu experiencia al respecto.
Si, ya entiendes el por qué es necesitas fallar un poco de vez en cuando, sabes que una vez que le das un sentido justo a los errores, adquieres mayor valor para hacer de ellos una experiencia que pueda aportar beneficios a tu desarrollo. Reconocer que necesitas fallar como parte de tu camino hacia el logro, te libera de una carga innecesaria.
El deseo natural de evolucionar, hace que los niños pequeños deseen aprender a caminar, aun cuando las caídas sean repetitivas o dolorosas, lo siguen intentando hasta alcanzarlo. ¿Sabes por qué? Porque los niños carecen de juicios internos. Es decir, los guía su deseo y no lo que piense otro sobre sus fallas al intentarlo. Aplican la fórmula cíclica intento-fallo-corrección-intento.
De igual forma, puedes asimilar tus fallas en el ámbito académico o profesional. No quiero decirte que busques fallar para aprender, pero sí que cuando falles, hagas de eso un aprendizaje. ¿Has fallado en este camino? valora, reflexiona y corrige.
Como ya te explique, necesitas fallar para desarrollar tolerancia a la frustración, afianzar tu perseverancia y fortalecer tu capacidad de valorar el éxito. Estos son aspectos básicos para que desarrolles de manera sana tu personalidad.
Necesitas fallar, pero no exageres

Hasta este punto, ya conocemos porque necesitas fallar. No obstante, no hay nada más reconfortante que lograr éxitos al primer intento. Cuando analizamos las cusas por las que fallamos, podemos iniciar una ruta más segura hacia el éxito.
Sin embargo, ¿No sería excelente conocer de antemano cuál no es el camino? Por esa razón, quiero aportarte algunas de las claves más importantes para que evites fallar más de lo necesario. Bien sea que estés ante una decisión de gran importancia financiera o romántica, o ante una elección académica o profesional, estos consejos te ayudarán a minimizar los riesgos de fallar. Veamos:
1° Consigue toda la información posible
Cuando decides sin contar con toda la información, no basas tu decisión en hechos concretos, sino en supuestos. Indaga sobre los hechos relacionados con tu objetivo o meta. ¿Quieres elegir una carrera? ¿Piensas incursionar en un área profesional diferente? ¿Estas planeando un emprendimiento? En cualquier caso, debes saber todo lo necesario y de la mejor fuente con la que puedas contar.
Aborda aspectos relacionados, si es una profesión, indaga sobre el mercado laboral; si deseas iniciar un negocio explora tus posibles clientes, la competencia, el mercado y la competencia, por ejemplo. No te guíes por comentarios, ideas generalizadas o prejuicios.
Si estas ante un proyecto de formación, un futuro matrimonio o un emprendimiento, es igual de válido. Sólo conociendo los detalles puedes valorar tus opciones y planificar una estrategia efectiva para lograr el objetivo. Reúne la mayor cantidad de datos y contrasta todo lo que conoces sobre la forma de alcanzar el éxito.
2° Nunca hagas nada por hacerlo
En ocasiones, fallar es sólo el resultado inevitable de hacer algo sin ganas de triunfar. Debes saber cuál es tu meta y querer alcanzarla de verdad. De lo contrario tienes un sólo camino asegurado: el fracaso. Si bien es cierto que, en muchas circunstancias las tareas o metas tienen un toque de obligación, debes poner todo tu ánimo en lograr buenos resultados.
Ir a la universidad o hacer un curso sin saber para qué, o pensando que no es importante para ti, reducen tus opciones de lograr un resultado exitoso. Recuerda que algunas decisiones se pueden postergar sin que eso signifique un fracaso. Busca alternativas para tus metas prioritarias. Así, lo que hagas contará con tu entera disposición. La pasión por lo que deseas es el mejor combustible para alcanzar el éxito.
3° No te enfoques en seguir a otros

Si vas a emprender, hazlo porque es una meta para ti, no para otros. Y mucho mejor que sea en algo que te apasione. Si estás planificando metas a largo plazo, enfócate en una meta a la vez. Es muy sabio escuchar a quienes tienen más experiencia o conocimiento, pero una receta para el éxito debe incluir automotivación.
Si decides hacer algo sólo porque es tendencia o forma parte de las expectativas que otros tienen sobre ti, es muy probable que no alcances la mayor efectividad al enfrentar los obstáculos. Otórgale la importancia primordial a aquello que sea cónsono contigo y tus propias expectativas, sean laborales, de negocios, financieras, románticas o académicas.
4° Recuerda que nada es fácil
Ya anteriormente te hable sobre esta creencia y su relación con el miedo al fracaso. Pero ahora, es necesario que tengas en mente que todo requiere de un esfuerzo. La medida del esfuerzo, estará dada por muchos factores, algunos, ajenos a ti. Generalmente no hay atajos.
Lograr una meta, también requiere de tu esfuerzo, tu disposición y tu mejor actitud. Buscar la comodidad o no querer salir de tu zona de confort inclina la balanza de forma negativa. Se audaz, atrévete a dar lo mejor de ti mismo sin temor al fracaso.
5° Olvida la prisa
La prisa no ayuda ni en las resolusiones, ni en la persecución de objetivos valiosos. Tomar buenas decisiones y planificar estrategias eficientes requiere de tiempo y paciencia. Recuerda que siempre hay riesgos implícitos y debes sopesarlos con cierta precaución. Se trata de tener equilibrio en el uso del tiempo. Obviamente, es importante planificar de manera objetiva y con fechas para jerarquizar cada paso que debemos dar.
No dejes a último minuto las tareas relacionadas con un gran objetivo, pero tampoco actúes de manera apresurada, del éxito de cada tarea, por pequeña que parezca depende el gran éxito final. Así es chicos sopesemos nuestras fallas, pueden enseñarnos el camino hacia nuestra verdadera pasión.

Aluna Duque.
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