De tu salud financiera actual depende en gran medida que puedas realizar los sueños y metas que proyectas para tu futuro. Y una de las herramientas imprescindibles para ordenar tus finanzas es el control y medida de estas. Por esto te invito a que me acompañes a conocer el arte de hacer presupuestos, y descubras cómo puedes darle un mejor uso a tu dinero.
Sin concientizarlo, vives constantemente haciendo presupuestos informales para diferentes actividades de tu día a día. Por ejemplo, cuando vas a comprar tu mercado, previamente en tu mente repasas cuáles son los artículos que vas a adquirir, considerando para ello tanto tus necesidades como la cantidad de dinero que dispones.
Ahora bien, el principal problema con los presupuestos informales es que no resultan muy efectivos, salvo en marcadas ocasiones. El principal problema con ellos es que, dada su falta de formalidad, resultan afectados por algunas conductas inapropiadas para el bienestar de tu bolsillo. Por ejemplo, y volviendo al caso del mercado, es probable que durante la compra adquieras algún antojo (probablemente costoso) que descuadre el monto de compra que llegaste a estimar previamente.
Por lo tanto, si vas a hacer un presupuesto, este debe superar las cuentas mentales y por supuesto, necesita tener formalidad. Así que si hacer presupuestos es tu constante dolor de cabeza ¡quédate y conoce el verdadero arte de tenerlos en tu vida! Aquí te enseño cómo hacerlos.
Pero primero, ¿qué es un presupuesto personal?

Un presupuesto, en su definición más simple, es un conjunto de egresos e ingresos previstos para un determinado período de tiempo. Puedes ver que la misma palabra presupuesto se relaciona con el verbo presuponer, es decir, con estimar las bases o condiciones para llevar a cabo alguna acción. Luego, por definición cuando haces un presupuesto, proyectas tus entradas y gastos de dinero, con la idea de lograr una situación financiera futura particular (normalmente positiva).
Generalmente las personas realizan un presupuesto con la intención de ahorrar, bien sea para adquirir en el futuro un bien o servicio, o para tener algún capital de emergencias o la época del retiro laboral. Pero también lo hacen cuando son agobiados por las deudas, y quieren establecer una estrategia adecuada para solventar sus finanzas.
Si nunca has realizado un presupuesto personal formal, puede que tengas la errónea idea que la función de ellos es comparar tus ingresos con tus egresos, para ver si hay algo de dinero extra disponible. Pero en realidad, el presupuesto personal es una herramienta poderosa que te permite distribuir adecuadamente el dinero que percibes, para que logres un aumento en tu calidad de vida, a corto, mediano y largo plazo.
¿Entonces cuál es la verdadera función de ellos?
La función de un presupuesto personal es planificar cómo vas a distribuir el dinero que tienes, de manera que puedas cumplir con tus obligaciones, sin que ninguna de ellas quede por fuera. También te permite conocer claramente tus posibilidades financieras, y adaptar tu estilo de vida para que resulte compatible con tus ingresos. E incluso, cómo puedes modificar tus hábitos de gastos para poder ahorrar o adquirir alguna deuda productiva, tal como un crédito hipotecario. ¿Ahora ves el arte de hacer presupuestos?
He conocido algunas personas que me han comentado que no les gusta hacer su presupuesto personal, ya que les hace aterrizar en la realidad y prefieren estar alejadas de ella. Lo curioso del caso es que esas mismas personas solían mantener un nivel de vida no acorde con sus ingresos, y por ello, sus gastos los condujeron a adquirir deudas que luego no estuvieron en capacidad de manejar. Y que de alguna forma, es el uso de un presupuesto personal lo que le ha impedido reincidir en el sobreendeudamiento.
Te recomiendo leer: ¿Por qué la mayoría de personas terminan endeudadas?
Cómo puedes hacer tu presupuesto personal
Los pasos que debes seguir para realizar tu presupuesto personal y poner en orden tus finanzas, no difieren mucho de los que necesitas para hacer otros tipos de presupuestos, como los empresariales. Así que te invito a acompañarme y descubrir conmigo los pasos que contempla el arte de hacer presupuestos personales.
1. Establece el lapso del presupuesto

La primera tarea que necesitas realizar en la elaboración de tu presupuesto, es establecer el periodo de vigencia del mismo. Dicho lapso debe estar siempre en concordancia con el objetivo que te has planteado para el presupuesto, ya que de lo contrario el ejercicio te será de poca utilidad.
Ten presente que si el objetivo del presupuesto es sacar el máximo provecho al dinero que ya tienes destinado a tus vacaciones, entonces su lapso de vigencia es igual a la duración de tu temporada vacacional. En cambio, si lo haces para evaluar tu capacidad financiera para adquirir una vivienda a crédito mediante un préstamo, el correspondiente período es de décadas.
El periodo más usado para presupuestos personales es el anual, ya que en este se considera tanto los ingresos como egresos que son estacionales, es decir, que son propios de determinadas épocas del año. Y es que como bien ya conoces, hay meses del año donde tus gastos resultan superiores al promedio de los restantes, siendo quizás el ejemplo clásico el mes de diciembre.
Te recomiendo que inicies con un presupuesto anual, y una vez lo tengas listo, lo dividas en 12 presupuestos mensuales. Con esta metodología podrás equilibrar mejor el uso de tus ingresos, usando los meses de bonanza de entrada de dinero para subsidiar aquellos de escasez.
2. Identifica tus ingresos

La segunda actividad que debes hacer es identificar todas las fuentes de ingreso que proyectas tener durante el lapso que has establecido. Acá debes ser lo más honesto posible contigo, y no colocar ingresos que resulten productos del azar, y/o no tengas seguridad plena que vas a lograr. Si llegasen a ocurrir, pues bienvenidos serán, pero será solo luego que se materialicen que los incluirás en el presupuesto. Recuerda que cuando se trata de dinero, ¡no cuentes los pollos antes de nacer!
Ahora bien, debes considerar en tu presupuesto todas tus fuentes reales de ingreso, sean estas activas o pasivas. Para que comprendas con claridad a qué me refiero, ten presente que las fuentes de ingresos activas son aquellas que percibes al realizar determinada actividad, y en general están relacionadas con lo que percibes al realizar tu trabajo. En cambio los ingresos pasivos son aquellos que obtienes por las rentas generadas por tus bienes materiales y propiedades intelectuales.
Por ejemplo, son parte de tus ingresos activos:
- Tu sueldo neto.
- Las primas de tu sueldo.
- Bonos o pagos complementarios a tu salario, tales como vacaciones, aguinaldos, utilidades, etc.
- El pago neto que cobras por los servicios que puedas ofrecer.
- Las ganancias personales netas de tu negocio (lo que te corresponda según las características de tu sociedad comercial)
- El producto de las ventas de los bienes de tu propiedad que puedas vender.
Y también a manera de ejemplo, son ingresos pasivos:
- El dinero que recibes como pago de alquiler de tus bienes.
- Las regalías que obtienes por derecho de autoría.
- El capital que ganas al permitir publicidad en una locación de tu propiedad.
Demás está indicar que los ingresos activos y pasivos resultan característicos de la actividad económica que realizas. Así que no te preocupes si algunos de los ejemplos anteriores no coinciden con los tuyos.
Ahora bien, si eres una persona que realiza un oficio, te dedicas al libre ejercicio profesional, o tienes un negocio, seguro te estarás preguntando qué hacer. Y es lógico, ya que a diferencia de un asalariado, no dispones de un ingreso mensual constante sino que él mismo es variable. En este caso debes realizar una proyección de ingresos, empleando los datos históricos de tus ientradas de dinero en años anteriores.
3. Identifica tus egresos

El dinero es por definición un instrumento de intercambio de bienes y servicios, por lo que es lógico que gran parte de los ingresos los uses para cubrir tus necesidades. Y todo el dinero que gastas durante el periodo contemplado, a fines del presupuesto es considerado un egreso.
Al momento de realizar este paso, te pido de nuevo mucha honestidad y que no olvides (intencionalmente o no), colocar tus gastos en placeres como licor, cigarrillos, golosinas y comida chatarra. He visto algunos casos donde una vez identificado el nivel de gasto en dichos placeres, los afectados han decidido dosificar su consumo ¡incluye todo en tu presupuesto!
Ahora, ten presente que tus gastos se clasifican de la siguiente manera:
Gastos fijos
Los gastos fijos son gastos recurrentes que se caracterizan por mantenerse constantes en el tiempo, y por lo tanto, no depende del nivel de actividad que realizas. Los puedes identificar fácilmente, debido a que presentan una periodicidad y su importe es previamente conocido.
Entre los gastos fijos que puedes considerar en tu caso, se encuentran los pagos de:
- Servicios públicos: electricidad, gas, agua, teléfono y datos.
- Servicios educativos.
- Tratamientos médicos recurrentes, incluyendo los fármacos.
- Alquiler de inmuebles: vivienda, oficinas y depósitos.
- Impuestos inmobiliarios.
- Condominio.
- Cuotas de préstamos.
- Primas de seguros.
Gastos variables
Como bien lo indica su nombre, los gastos variables son aquellos que no resultan constantes en su importe y periodicidad. Son ejemplos de gastos variables los egresos que se dedican a:
- Alimentación.
- Reparación y adecuación de vivienda.
- Vestimenta.
- Recreación.
- Transporte.
- Pago de tarjeta de crédito.
Sin duda que determinar los gastos variables de tu presupuesto requiere cierta pericia de tu parte, ya que con base en tus gastos anteriores debes proyectar los futuros. Por ejemplo, en el caso de alimentación y transporte, puedes usar como base los que has tenido los tres meses anteriores, y emplear sus respectivos promedios mensuales. Respecto a la vestimenta, recuerda que la adquisición de esta puede ser estacionaria, sobre todo si vives en una región con estaciones marcadas; por ello en algunos meses este gasto será más elevado que en otros.
4. Determina tu estado

Este paso es muy sencillo, solo debes restar a tus ingresos totales (activos + pasivos) tus egresos totales (fijos + variables), y el resultado te dará un valor numérico que permitirá identificar tu estado:
- Si el valor es positivo, ello significa que estás en superávit, y tienes la posibilidad de ahorrar o invertir parte de tus ingresos, aún sin modificar tus hábitos de gastos. Nota que en este caso tus ingresos superan a tus egresos, lo que te coloca en una estupenda condición financiera.
- Si el valor resulta negativo, estás en déficit, ya que gastas más allá de tu capacidad de ingreso. Esta condición indica que te estás endeudando para mantener tu nivel de gastos actual, situación que no es nada buena para tu salud financiera.
- Si los ingresos son iguales a los egresos, estás en equilibrio, lo cual a priori puede parecerte bueno. Pero es importante que determines si ello no ocurre porque tienes la tendencia a gastar cada centavo que obtienes de ingreso.
5. Modifica tus hábitos de consumo
Recuerda que previamente te comenté que uno de los objetivos de un presupuesto personal es adaptar tu nivel de gastos a tus ingresos. Por ello y sobre todo si estás en condición de déficit, debes usar la información antes obtenida para modificar tus hábitos de consumo. La forma más simple de hacer esto, es iniciar clasificando tus gastos en:
- Gastos obligatorios: Son aquellos que debes realizar sin falta, ya que resultan impostergables, o no hacerlos significa asumir un costo adicional por pago de mora.
- Gastos necesarios: Estos son los gastos que si bien no son obligatorios, tampoco puedes prescindir de ellos sin modificar tu bienestar.
- Gastos prescindibles: Son aquellos que puedes evitar, sacrificando tu nivel de vida y estatus social.
Luego, debes establecer alguna estrategia para disminuir tus gastos prescindibles, modificando tu estilo de vida actual en función de tu salud financiera a mediano y largo plazo.
5. Establece tus reglas presupuestarias
El último paso previsto en el arte de hacer presupuesto, es que generes las directrices que usarás, durante el período establecido, para manejar tu dinero. Por ejemplo, como resultado de tu análisis puedes concluir que tus normas para el manejo del dinero serán.
- 20% para la cancelación de tus deudas.
- 60% para otros tipos de gastos, evitando los prescindibles.
- 20% para el ahorro,
- No tomarás más deudas hasta cancelar por completo las que ya posees. Incluyendo no hacer pagos con tarjeta de crédito.
Como puedes ver, el arte de hacer presupuesto consiste en seguir una serie de pasos sencillos, que te permiten establecer las oportunidades de mejora que tienes en la gestión de tu dinero. Lo importante, como ya te lo he comentado, es que seas totalmente honesto contigo al momento de hacer el presupuesto. Y adicionalmente tengas el compromiso de cumplir los lineamientos que al realizar el mismo establezcas.

Aluna Duque
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