Aluna Duque

¿Por qué le tenemos miedo a pedir ayuda?

Chicos, en este post trataré de responder a la pregunta de ¿Por qué le tenemos miedo a pedir ayuda? Una de las razones, es que tenemos la costumbre de pensar que nuestra vida depende de nuestra capacidad para superar los obstáculos sin ayuda de otras personas. Sin tomar en cuenta que muchas veces, pedir ayuda nos hace más proactivos. Es muy común que exista la idea general de que pedir ayuda es digno de personas débiles o incompetentes.

Por lo tanto, resolver las situaciones o realizar algunas tareas sin ayuda, es sinónimo de fuerza, fortaleza e inteligencia. Curiosamente, las personas fuertes y competentes no le tenemos miedo a pedir ayuda, porque nuestra autoestima se encuentra en buena forma.

No sentirnos cuestionados cuando necesitamos pedir ayuda es un factor muy importante para comprender que no siempre podemos hacer las cosas por si solos. Y eso está bien, pues no es necesario demostrar autosuficiencia constantemente.

¿Qué pasa cuando le tenemos miedo a pedir ayuda?

Es prácticamente imposible lograr todas nuestras metas si le tenemos miedo a pedir ayuda una que otra vez. Esta situación, le pone un límite a nuestra capacidad de alcanzar las metas, y puede privarnos de desarrollar otras habilidades o destrezas importantes para nuestra autorrealización. Esto se aplica a todas las dimensiones de nuestra vida, en lo personal, académico y profesional. Sobra decir que también repercute notablemente nuestra vida financiera.

El temor a pedir ayuda puede minar tu autoestima, y la confianza que necesitas sobre tus propias capacidades. En ocasiones, debemos aceptar que requerimos el apoyo y la guía de otras personas. No ser capaces de contar con los demás, sin sentirnos menos por eso, dice mucho de nuestro auto concepto.

Por otra parte, te privas de crear vínculos de confianza y afecto con otras personas con las cuales te relacionas constantemente. La colaboración mutua es esencial para desarrollar vínculos afectivos y duraderos que aporten bienestar emocional. Pero ahora veamos algunas consideraciones y factores específicos sobre el miedo a pedir ayuda:

¿Por qué le tenemos miedo a pedir ayuda?

Cómo vivir viajando aluna duque

Desde una visión general, el temor a pedir ayuda se relaciona con la forma como esto nos hace sentir. Es decir, el temor a mostrarnos vulnerables por reconocer nuestra poca o ninguna capacidad para realizar una tarea o asumir una responsabilidad. También influye el pensamiento de que podemos resultar molestos o la posibilidad de generar una dependencia incómoda en cualquier área.

A esto le podemos sumar el temor a ser rechazados e incluso ser objeto de burlas o sentirnos menospreciados con relación al resultado final. Pero paradójicamente, si vemos a nuestro alrededor con objetividad, nos daremos cuenta de que el mundo está lleno de personas que desean prestarnos ayuda. La mayoría, lo hará con gusto y sentirá una inmensa satisfacción al podernos aportar un poco de colaboración.

Otro aspecto, es que muchas veces evitamos a toda costa sentirnos en deuda con otras personas, esto es muy frecuente en el ámbito profesional. Tenemos miedo a pedir ayuda porque tenemos miedo a “deber”. Hay otro grupo de personas que teme pedir ayuda para victimizarse continuamente por su incapacidad o mala suerte. Este es un patrón que suele salir de lo normal, pero también es bastante frecuente.

Sin embargo, saber las causas de por qué le tenemos miedo a pedir ayuda, puede ayudarnos a modificar nuestra conducta de forma eficaz y brindarnos pautas para comprendernos mejor. De esta forma, es mucho más sencillo descartar las razones que nos impiden buscar la ayuda que necesitamos de manera oportuna.

Chicos, enfrentar nuestros miedos nos hace más fuertes y competentes en la vida, así que vamos a descubrir cuáles de los siguientes factores está afectando nuestra capacidad de pedir colaboración, orientación o guía frente a situaciones en las que sabemos de sobra que no podremos salir con éxito si actuamos en solitario:

Algunas razones de por qué le tenemos miedo a pedir ayuda

Hay factores y experiencias que nos condicionan a actuar de forma definida en determinadas ocasiones. Estos factores pueden estar jugando un papel fundamental en tu miedo a pedir a ayuda, vamos a explorarlos:

Experiencias de la infancia:

La mayoría de nuestras creencias se originan dentro del seno familiar en nuestra infancia. La educación que recibimos también es determinante, pues influye en nuestra personalidad y en la forma en la que afrontamos diferentes situaciones durante nuestra vida adulta. Algunas creencias cristalizadas desde la infancia, pueden estar influyendo en tu temor a pedir ayuda.

La autonomía, es un valor que muchos padres alaban en los niños, y esta se va desarrollando de forma progresiva a medida que crecemos. Esto es lo ideal y es un proceso maravilloso para alcanzar nuestro desarrollo integral. Pero mensajes continuos y excesivos de los padres o cuidadores, sobre la importancia de ser autónomos a edades tempranas pueden ser un problema a largo plazo.

Algunas frases como “debes hacerlo solo”, “ya estas grande para pedir ayuda” o “estoy haciendo algo más importante ahora” suelen enviar el mensaje de que estas siendo incapaz al hacer tu parte. Esforzarnos está bien, pero es muy importante reconocer nuestras limitaciones.

Problemas de autoestima:

Como resultado del panorama anterior, es probable que estos mensajes o la sobre exigencia de nuestros padres contribuya a mermar la autoestima. Si has crecido bajo una rigidez extrema en este tema, es muy probable que tiendas a sobre exigirte. La auto-exigencia nunca debe superar los niveles de tu propia capacidad en ningún área de tu vida.

Si este es tu patrón de pensamiento, siempre te sentirás inferior a la idea que otros tienen de tu persona. Es decir, nunca te sentirás suficiente, y pedir ayuda será algo que evitarás a toda costa. Curiosamente estas percepciones sólo están en tu mente, ya que las personas a tu alrededor casi siempre se sentirán complacidas en ayudarte.

El orgullo y los prejuicios:

Procrastinación en el trabajo

Si bien es cierto que nada mejor que la satisfacción de obtener logros por mérito propio, aceptar una colaboración a tiempo no es algo que reste méritos a tus éxitos. Las personas muy orgullosas, requieren de autovalidación de forma constante, por eso, es difícil que acepten ayuda y más aún que la pidan voluntariamente.

Una razón por las que las personas orgullosas le tienen miedo a pedir ayuda, es que disfrutan demasiado al demostrar que son altamente capaces. Si son personas prejuiciosas, además, pensarán que al pedir ayuda, deben compartir su méritos o que los colaboradores tratarán de menospreciar su intervención y, por ende los resultados.

Experiencias anteriores desafortunadas:

Si buscamos respuesta a la pregunta de por qué tenemos miedo a pedir ayuda, podemos encontrarla en los párrafos anteriores, pero también en las experiencias desafortunadas. En otras palabras, quizá no te identifiques con ninguno de los factores mencionados, pero has tenido experiencias que de alguna forma, te hacen pensar que es mejor no pedir ayuda.

Quizá has necesitado ayuda de familiares o amigos anteriormente y esto te haya hecho el blanco de burlas o menosprecios. Igual si sucedió en la escuela o el trabajo. Este tipo de situaciones tienden a marcarnos por largo tiempo. El hecho es que estas vivencias se trasforman fácilmente en creencias negativas. Por lo tanto, tendrás temor de pedir ayuda por los resultados posibles.

¿Cómo puedo pedir ayuda?

Esto es mucho más sencillo de lo que puedes pensar. Se trata simplemente de manifestar tu necesidad de ayuda, de forma clara y concreta. No incluyas rodeos, no te excuses ni manifiestes verbalmente tu inconformidad contigo mismo por necesitar ayuda. Expresa tu solicitud de ayuda con serenidad y confianza en ti mismo. Recuerda que todos merecemos ayuda y colaboración.

Si te encuentras en una situación o ante una tarea en las que necesitas ayuda, pídela. De otro modo malgastaras tiempo y energía en algo que sabes que no podrás lograr solo y esto sumará frustración y ansiedad innecesarias. Si para resolver un problema tienes que buscar colaboración, hazlo y deja de lado tus preocupaciones. Un punto fundamental es que no te anticipes a la respuesta, confía que la otra persona desea ayudarte y no te predispongas.

Aunque pedir ayuda sea un gran esfuerzo para ti, debes reconocer que si has necesitado ayuda para muchas actividades y funciones desde tu nacimiento, y la has recibido, o no estarías aquí hoy. Muchas personas, prefieren equivocarse mil veces o probar vías alternas a pedir ayuda.

Por lo general, esto termina en fracasos o se suman las peores dificultades. Si esto te sucede, aprende la lección a tiempo, no te castigues pensando que no te esforzaste lo suficiente o que fallaste en tus acciones por falta de conocimiento, planificación o determinación. Cuando fallamos porno solicitar ayuda, aumentamos nuestros niveles de estrés y ansiedad. Y esto repercutirá en futuras oportunidades.

Si eres de los que agotan todas las alternativas posibles antes de pedir ayuda, te dejo estos consejos prácticos para aprender a pedir ayuda de forma asertiva y serena.

Cómo actuar para superar el miedo a pedir ayuda

Razones por las que hay que fallar

Para afrontar progresivamente el temor a pedir ayuda, podemos poner en práctica algunas ideas que nos servirán de guía a la hora de plantear una petición de ayuda, tanto en lo personal como en lo profesional. Veamos:

  • Valorar la situación ¿Realmente necesito ayuda?

Esta respuesta debe ser sincera y clara. Valorar adecuadamente la situación nos dirá hasta qué punto podemos solos y en qué momento es tiempo de pedir ayuda. Se trata de hacer un análisis de nuestras capacidades, destrezas y habilidades disponibles para resolver la situación. Pregúntate ¿Puedo hacerlo mejor o más rápido con ayuda? Si la respuesta es positiva, pasemos al siguiente punto.

  • Aprender a pedir ayuda:

Una vez que comprendas cuáles son las razones principales por que tenemos miedo a pedir ayuda, podrás enfrentar tu miedo. Una vez que te sientas listo, pide ayuda de forma asertiva, clara y concreta. Puedes empezar comentando acerca de la dificultad que enfrentas con alguien de confianza.

Podría ayudarte a decidir sobre la persona adecuada para pedirle ayuda. Cuando hables con la persona elegida, asegúrate de que reúne las condiciones necesarias y luego expón la situación sin dramatismos ni justificaciones, te aseguro que son innecesarias.

  • Elige un momento oportuno

Dependiendo del grado de confianza o cercanía, debes escoger un momento adecuado para pedir la ayuda que necesitas. No podas ayuda si la otra persona está ocupada o tiene prisa. Tampoco seas demasiado directo o exigente, recuerda que la cortesía es primordial.

Además, esos momentos previos te ayudarán a relajarte y experimentar confianza. Recuerda que si recibes una negativa no debes predisponerte, quizá la persona tenga demasiados asuntos o no se crea capaz de poder colaborar positivamente. Siempre puedes tener a otras personas entre tus opciones.

  • Escoge palabras positivas

Evita decir que tienes un problema o que no puedes sólo. Solicita ayuda manifestando que necesitas su colaboración y si quieres dile las razones por las que crees que es la persona idónea para ayudarte. Te sugiero utilizar frases como “sería excelente si pudieras ayudarme” “me harías un gran favor” y otras similares.

Por supuesto, no caigas en la lisonja exagerada porque tendría un efecto negativo. Se agradecido aun cuando la respuesta sea negativa, déjale entender que te agradaría recibir su ayuda en otras oportunidades o circunstancias, con lo que dejas una puerta abierta a futuro.

Nuestro ego y por qué le tenemos miedo a pedir ayuda

El ego, es el principal impedimento cuando vamos a pedir ayuda. En palabras de psicólogos, cuando “estamos en el ego” sólo nos importa la forma en la que queremos que nos perciban las otras personas. Por eso, la idea de mantener una imagen de autosuficiencia y capacidad es más importante que la verdad. En otras palabras, prevalece lo que queremos demostrar sobre lo que realmente somos.

Este conflicto está presente en todos, en diferente medida. Además, puede llevarnos a procrastinar por no sentirnos capaces, si quieres saber más sobre este concepto, te recomiendo leer mis post Procrastinación: el peor error de los emprendedores. Finalmente chicos, recuerden: buscar ayuda es un acto de valentía.

Aluna Duque

Sígueme en mis redes sociales 

Deja un comentario