La toma de decisiones está sujeta a muchos factores. Algunos de estos factores los podemos controlar y otros no. Diariamente tomamos muchas decisiones; levantarnos, caminar, alimentarnos, y demás acciones y movimientos para los que primero debe haber un pensamiento y, una respuesta sea positiva o negativa para proceder. Es decir, antes de realizar una acción consultamos con nosotros mismos e incluso, con un tercero. Después de hacerlo nos dirigimos a realizar o no aquello que teníamos pensado. Para entender por qué hacemos lo que hacemos así no queramos, debemos de tener primero muy claro como funciona nuestro proceder ¿Por qué actuamos de la forma en que lo hacemos? ¿Qué nos lleva a tomar una decisión?
En la etapa más temprana: la niñez. Es normal que nuestras decisiones estén limitadas por lo que nuestros padres nos imponen o piensan que es mejor para nosotros. Es una etapa en la que aún no conocemos mucho del mundo así que esta bien que alguien más nos guie; no obstante, a medida que vamos creciendo vamos desarrollando algo conocido como “pensamiento colectivo“. El pensamiento colectivo, es una forma de proceder de acuerdo a lo aprendido socialmente. Las reacciones, los pensamientos y todo aquello que observamos en los demás mientras crecemos, se quedan grabados en nuestra memoria. De esta manera es como se forma nuestra personalidad. Es decir, somos una mezcla de pensamientos y creencias de nuestros seres más allegados o de aquellos a los que les aprendimos algo.
¿Qué pasa entonces?
Con la anterior, podríamos entonces afirmar lo siguiente: muchas de nuestras acciones o formas de reacción ya están aprendidas. Si desde pequeño te enseñaron a tender la cama, muy seguramente te levantas y lo haces casi que sin darte cuenta. Por el contrario, si no te inculcaron este hábito, muy seguramente te levantas y puedes pasar el día entero sin realizar esta tarea. Si en tu casa discriminan o son racistas, muy seguramente tu lo seas. Esto se debe a que repetimos palabras y frases sin ni siquiera deteneros a pensar si esta bien o mal, si estamos de acuerdo o no. Simplemente lo hacemos por costumbre, porque es lo que aprendimos.
Nuestro cerebro está diseñado para retener aquellas cosas que se repiten constantemente en nuestra vida. Si las vivimos o repetimos mucho, entonces las acoge y las vuelve un hábito. Una vez que ya se vuelve un hábito o una lección aprendida, nuestro cerebro simplemente reacciona o repite aquello que guardamos en nuestra memoria sin esfuerzo alguno. Esto puede resultar contraproducente, porque podemos aprender cosas buenas y también negativas.
Es decir, por ejemplo: si en tu casa siempre los inconvenientes se arreglaban por medio del conflicto, cuando llegue tu momento de enfrentarte a un problema, lo más seguro es que reacciones de forma conflictiva. Porque ya lo aprendiste, tu mente aprendió que esa era la forma de reaccionar y lo haces sin pensarlo. Entonces, de esta forma es como tomamos la mayoría de nuestras decisiones cotidianas, por medio de patrones ya aprendidos en el pasado. ¿Qué tiene que ver esto con el por qué hacemos lo que hacemos así no queramos? Mucho; ya que es una forma de actuar sin consentimiento; no obstante, no es la única razón por la que hacemos cosas sin querer.
Razones de por qué hacemos lo que hacemos así no queramos

Los patrones aprendidos son una de las razones y son parte de algunas otras. A continuación, te explico más en detalle para que analices muy bien y trates de tomar mejores decisiones.
Presión social ¿Quieres o no encajar?
La presión social es una de las mayores culpables de que muchas personas se limiten a hacer cosas que no quieren. La presión social hace parte del pensamiento colectivo. Por ejemplo: uno de los pensamientos más generales y que está grabado en la memoria de una gran mayoría es acerca de los prototipos. Para ser bonita, agradar y que una persona te quiera debes estar flaca. Entonces, si tienes unos kilitos de más, te autocastigas: soy fea, nadie me va a querer, no soy agradable. Empiezas a jugar al juez y la victima. Entonces, tomas la decisión de hacer ejercicio no por salud o porque tu pienses que es algo bueno para ti; lo haces para encajar en el prototipo social. Tomas una decisión que no quieres solo por encajar.
Otro ejemplo de esto podemos notarlo cuando vamos a emprender un negocio o a decidir que carrera vamos a estudiar. Comentarios como: hay locales más grandes, esa carrera no sirve, ese producto no se vende, etc. hacen que hagas cosas que no quieres hacer. Entonces, te endeudas a si no quieras para agrandar el local, para cambiar la pintura, dudas de tu producto y lo cambias, etc; Y, en lugar de entrar a la carrera que te haría feliz y realizarías con amor y pasión resultas eligiendo la que los demás opinaron que era mejor para ti. Es que tal persona estudio esto y nunca ejerció, es que fulanito estudio aquello y le va súper bien. Resultamos siempre complaciendo a los demás nuevamente por encajar.
Te puede interesar: 7 formas de cuidar tus finanzas personales
Por miedo
El miedo es uno de los principales promotores de nuestra infelicidad. Además, es una de las razones de por qué hacemos lo que hacemos así no queramos. Muchas veces nos enfrentamos a situaciones que están fuera de nuestra zona de confort y comenzamos a dudar ¿Será que es bueno? ¿Será que si soy capaz? Aquí juega un papel muy fundamental lo que te mencioné de la formación de nuestro carácter. Por ejemplo: si se te presenta la oportunidad de participar en un concurso de talentos y, te preguntas: ¿Será que si tengo oportunidad? Allá va a haber un montón de gente viéndome, ¿Estas segur@? ¿No te importa hacer el ridículo? Empiezas de nuevo a jugar al juez y a la victima. Y terminas rechazando la oportunidad así quieras tomarla.
Y es que nosotros también somos culpables en ocasiones de no hacer lo que queremos. Nosotros mismos nos encargamos de ponernos limitantes. Y tiene mucho que ver con lo que hemos aprendido ya. Si retuviste el pensamiento de que es mejor no tomar riesgos, de que es mejor ir a lo seguro, siempre te vas a frenar. Si por el contrario, retuviste un pensamiento de progreso, de ir más allá sin importar los riesgos, de tomar las equivocaciones como un aprendizaje y demás; muy seguramente vivirás sin limitarte.
Pero todos estos hábitos y pensamientos los puedes reemplazar. Es cuestión de que tomes autoridad de ti mismo y, decidas desaprender todo aquello que te está dañando. Olvídate de lo que digan los demás, piensa siempre en hacer lo que verdaderamente te hace feliz.
Por que te obligan
Esta es otra de las razones de por qué hacemos lo que hacemos así no queramos: por obligación. En este caso, pensamos que no tenemos otra opción más que acceder a lo que nos piden. Además, este acto viene de alguien de quien dependemos de alguna forma. Un claro ejemplo son nuestros padres. Muchas veces nuestros padres nos obligan a realizar actividades o tomar decisiones que no queremos. Por ejemplo: ¿Si no haces lo que te digo, te quito esto? ¡Si no eliges esa carrera no estaré orgullos@! Hay padres que controlan mucho a sus hijos y no se dan cuenta que los están condenando a ser infelices. Yo sé que muchos lo hacen pensando en que es lo mejor para su hijo; no obstante, es un pensamiento errado y muy salido de contexto.
¿Quién más puede obligarte? Claro que si, tus jefes. Muchas veces por miedo a que nos despidan del trabajo, terminamos realizando actividades en las cuáles no queremos participar. También accediendo a trabajo extra sin paga y demás abusos. Chicos, no permitan que nadie los pisotee; ni sus padres, ni sus jefes, ni sus amigos ni conocidos. Nadie tiene el derecho de decidir por ti más que tu mismo. Aleja de tu vida todas aquellas personas que solo te limitan. Es también momento de sentarte a pensar qué pensamientos aprendidos te detienen ¿Estás de acuerdo con los prototipos? ¿En realidad eres racista? ¿Realmente quieres estudiar esa carrera? ¿Te parece que debes ampliar tu local?
Te repito, lo peor que puedes hacer es dejarte llevar de los demás. Nadie va a vivir en tus zapatos más que tu mismo. Nadie va a ejercer tu profesión toda la vida, eres tu el que va a estar ligado a algo que no quiere ¡Reacciona!
¿Qué puedes hacer?

Lo primero, es que te hagas consciente de que es tu vida la que está en juego. Las decisiones que tomes te van a traer repercusiones positivas o negativas. Por ejemplo, el echo de que elijas una carrera por complacer a los demás y no a ti mismo, te trae como consecuencia una vida de desdicha. De levantarte en las mañanas con el único propósito de trabajar por dinero. Y esto no debe ser así, todos debemos trabajar en aquello que nos gusta, de esta forma no será un trabajo, será un estilo de vida. No te levantarás a trabajar por dinero, lo harás por pasión, por amor, por que te hace feliz. Además, haciendo lo que amas tienes más oportunidades de subir niveles en todos tus proyectos.
Actualmente todas las profesiones tienen oportunidad. Cualquiera que sea la carrera que elijas tiene forma de triunfar por medio de internet. Ofrecer servicios online es la nueva era del trabajo. Ahora de forma online podemos conseguir muchos más clientes de los que pensábamos antes de la creación de la Web. Si una carrera antes no tenia demanda, eso ya quedo en el pasado. Lo más negativo del pensamiento colectivo, es que viene arrastrando creencias desde hace muchos años. Estamos en pleno siglo XXI y la gente sigue repitiendo patrones de hace 50 años. No te dejes arrastrar tu. Salte del molde y busca tus oportunidades. ¿Qué necesitas para lograrlo?
Te puede interesar: ¿Por qué no se trabaja en el trabajo?
Una habilidad
Es primordial que desarrolles una habilidad. Obviamente esto lo consigues a través de vivir un período de aprendizaje. Sin importar el área de estudio que elijas, es importante que indagues cada rincón de enseñanza posible. La idea es que te vuelvas todo un experto y puedas ofrecer tu servicio con mucha propiedad. Si te gusta la pintura, practica hasta que puedas elaborar un producto y venderlo. Conozco un emprendimiento de una artista que plasma fotografías o cualquier tipo de imagen en estuches para celular pintadas a mano; un 90% o más de la población utiliza este elemento y, su negocio es realmente muy prospero.
Si te gusta cantar o eres músico, YouTube es una plataforma gratuita que te deja compartir tu contenido y, si cumples con sus parámetros de pago, te remunera. No solo YouTube, existen muchas otras plataformas que te dan esta oportunidad. Incluso puedes crear reels, viralizar tus redes sociales y conseguir patrocinios. Si eres chef puedes subir tus recetas. Si eres escritor, puedes ofrecer tus servicios en páginas creadoras de contenido o crear tu propio blog. Si eres abogado puedes crear tu página de empresa y conseguir clientes en muchos lugares.
Una de las ventajas más grandes que nos ofrece internet es que no nos limita. Tu puedes conseguir clientes en cualquier lugar del mundo. No solo tendrás oportunidad con los habitantes de tu localidad, tu expansión puede ser del tamaño que tu quieras. Obviamente todo depende del trabajo que realices por conseguirlo.
Disposición
Para lograr lo que quieres debes estar dispuesto a hacerlo. Si quieres sacar tu habilidad o profesión adelante solo debes de tener claro que será un proceso por el cual deberás atravesar muchas etapas buenas y malas. Todo negocio exitoso comenzó de ceros y pasando baches en el camino; no obstante, es más saludable que pases los baches en camino a desarrollar tu pasión a que tengas que enfrentar baches haciendo lo que no te gusta.
Cuida tus finanzas

Para lograr el éxito debes de ser muy disciplinad@ con tus gastos. Maneja muy bien tus finanzas y sin duda alguna tu negocio puede ser muy exitoso. Hoy te invito a que hagas una autorreflexión y empieces a diferenciar cuáles son aquellas creencias con las que te identificas y cuáles son aquellas que llevas arrastrando sin darte cuenta y te están sometiendo a hacer cosas que no quieres ¡Adelante tu puedes lograrlo!
Aluna Duque
Sígueme en mis redes sociales




