Cuánto poder le damos al miedo

¿Cuánto poder le damos al miedo?

El miedo es uno de los sentimiento más comunes. Muchas personas lo catalogan como negativo; no obstante, hace parte de nuestra naturaleza. El miedo viene programado en nuestro ADN. Lo desarrollamos debido a que es nuestro escudo más potente ante el peligro. Cuando se intensifica, puede llevarnos a realizar hazañas que en nuestro estado natural no conseguiríamos realizar. Por ejemplo, se han dado casos donde personas que se sienten amenazadas pueden correr tan rápido como nunca antes, levantar un auto y demás escenas que nunca imaginamos posibles. Se debe a que el nivel de adrenalina en este estado es mucho más alto; además, aumenta nuestra frecuencia cardíaca y respiratoria, lo que inunda nuestros músculos de oxigeno y los hace funcionar al 100% ¿Entonces? El detalle está en cuánto poder le damos al miedo, esto puede ayudarnos o destruirnos.

Como es un sentimiento ligado a nuestra naturaleza es imposible evitarlo. Sin embargo, existen dos tipos de miedo y debes aprender a diferenciarlos: el miedo genético y el miedo aprendido. El miedo genético es que nos protege en casos de peligro y; además, lleva con nosotros mucho más tiempo del que creemos, es aquel miedo a, por ejemplo: morir, a las arañas, a fenómenos naturales como terremotos o vendavales. Por el contrario, el miedo aprendido es aquel que desarrollamos a lo largo de nuestra vida. Aquel que nos limita y no nos deja avanzar hacia nuestros objetivos. Este tipo de miedo es el que debes evitar, ya que puede causarte grandes desbalances.

Entonces ¿Cuánto poder le damos al miedo?

Todo parte de las creencias que te han inculcado. Muchos de nosotros tenemos limitantes marcados desde nuestra infancia. Dependiendo del circulo donde naciste, de lo que has aprendido y te han impuesto, actúas. Por ejemplo: hay familias donde por generaciones han repetido patrones negativos como: la baja autoestima, la negación al progreso, el maltrato, etc. Todo esto queda ligado y, más adelante, empiezas a permitir que otras personas te dañen o te dañas tu mismo. Porque te enseñaron que está bien, que el hombre manda en la casa, que si no aguantas te quedas solo, que si no haces lo que tu jefe dice te vas a quedar sin empleo, etc.

Entonces, este tipo de miedo es el que aprendemos, el que asimilamos y permitimos creyendo que es lo correcto. Como ya te mencioné lo desarrollamos de acuerdo a las creencias que hemos adoptado a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, es algo que debemos desechar. Tu nunca puedes permitir que en tu vida hayan personas o situaciones que te dañen y, no las cortes, por miedo a quedarte solo o a perder un trabajo que te hace infeliz. Nada de esto debería de ser permitido, pues puede desencadenar problemas aun mayores como la depresión y la ansiedad. Llega un punto donde ya no puedes sobrellevar las situaciones y, es tu cuerpo físico el que empieza a dañarse. Ya no solo no tendrás tranquilidad mental, si no que, además, empezarás a dañar tu sistema nervioso.

Tú puedes

No importa lo que hayas aprendido en casa o en el lugar donde fuiste educado. Desaprende todos aquellos hábitos permisivos que te lastiman y te hacen quedarte con personas y en lugares donde no te valoran. No le temas al cambio, a emprender, o a forjar tu propio camino. Si no eres feliz, volver a empezar es la mejor decisión que puedes tomar. Nunca es tarde, deja de repetir “ya estoy viejo para eso” “no puedo hacerlo”. Si puedes, claro que puedes.

¡Mucho cuidado!

Vivir en un estado de preocupación constante terminará enfermándote. No estoy exagerando chicos, nuestros pensamientos son realmente muy poderosos. Si a diario estás pensando de forma negativa o sobrellevado malas situaciones, terminarás afectado. Si estas viviendo con una persona que te maltrata y te hace infeliz, muy seguramente vivas estresado. Además, tu mente va a estar repitiéndote un a y otra vez que salgas de allí. Sin embargo, tu miedo a quedarte solo te hará quedarte y, vas a estar en una batalla constante contigo mismo. Esta situación puede potenciarse hasta el punto en que puede causarte insomnio, pérdida de cabello, pérdida o aumento de peso, sudoración y un sentimiento constante de angustia. Solo por ir en contra de lo que sabes que es mejor para ti.

La ansiedad y la depresión son enfermedades reales. Y no solo son reales si no que son altamente nocivas. La depresión la causan las preocupaciones o miedos del pasado y, la ansiedad las preocupaciones o miedos por eventos futuros. Estas dos pueden estar ligadas a cualquier aspecto de nuestra vida: económico, laboral, social, de pareja, etc. Y se intensifican debido a cuánto poder le damos al miedo que nos agobia. No puedes permitir que ninguna situación te sobrepase. Debes de detener a tiempo cualquier indicio de este tipo. Además, el miedo también se manifiesta en el presente, mediante situaciones que se nos presentan de forma esperada o inesperada. No importa si tu miedo esta ligado al pasado al presente o al futuro, lo importante es que empieces a trabajar en el. ¿Por qué? ¿Qué más puede causarte?

Te puede interesar: ¿Por qué no se trabaja en el trabajo?

Te limita

Diez hábitos que te empobrecen

Las limitaciones son el resultado más fatal de nuestros miedos. Es por eso que debemos trabajar en el manejo de esta emoción. Es natural que en el momento en que debemos enfrentarnos a una situación que hayamos estado esperando, como: una entrevista, una cita, una audición y demás escenarios donde debamos hablar ante un público o demostrar nuestras habilidades, sintamos un poco de temor; no obstante, no debes dejar que este supere sus límites. Si dejas que te invada y no aprendes a controlarlo, puedes quedarte incluso pasmado ante la situación. Son muchas las oportunidades que puedes perderte por no confiar en ti y en todo lo que puedes lograr.

Tu puedes educar tu mente y sentimientos. Es cuestión de que hagas una introspección consciente para saber de dónde parte tu temor. Una vez descubras la raíz del problema puedes empezar a trabajar en ese cambio. Por ejemplo: si llevas tiempo esperando la oportunidad para cantar en una tarima y mostrar tu talento; pero, al hacerlo te paralizas y no logras desenvolverte en un 100%, ataca directo ese pánico escénico. Reúne a tu familia y vecinos y empieza a cantarles a ellos. La educación de tus emociones y el cambio que necesitas lo consigues haciendo una y otra vez aquello que te causa temor.

Además, aprovecha si se te presenta una situación cotidiana que te genere el mismo sentimiento. No importa en que panorama aparezca el miedo, lo importante es empieces a reaccionar de forma distinta, o a tratar en lo posible de hacerlo. Obviamente no vas a lograrlo en el primer intento. Así como desarrollaste tu miedo poco a poco, asimismo debes de vencerlo. El cerebro aprende, desaprende y vuelve a aprender de forma progresiva. Por eso dicen que la practica hace al maestro.

Chicos…

Muchas personas piensan que la vida laboral, personal y demás son mundos aparte. No es así, todo es un conjunto completo. Si un lado esta afectado afecta todo lo demás. Incluso tu estancamiento laboral o tu miedo a hacer aquello que más te gusta, puede estar ligado a una mala relación de pareja o a otra situación que está mal en tu vida. A veces elegimos mal o resultamos con personas que nos hacen sentir menos y no nos apoyan en lo absoluto. Para sanar tus miedos debes explorar todos los aspectos de tu vida, no solo aquella parte involucrada.

Flujo de caja para vivir bien

Muchas personas repiten frases como “no puedo llevar al trabajo mis problemas personales, o a casa los problemas del trabajo”. Esto no es posible. Nuestro consciente solo trabaja con un 10% de nuestra atención. Por el contrario, nuestro inconsciente ocupa un 90% de esta. Todo lo que nos agobia esta almacenado en el inconsciente; es por ello que, por más que queramos rendir y dejar nuestros problemas en casa o en el trabajo, nuestro inconsciente los trae con nosotros. La única forma de poder separar las cosas, es solucionando los inconvenientes que tenemos en ambas partes. De esta forma nuestra actitud no se verá afectada, por que ya no habrá nada negativo en lo que pensar.

Te vuelve inseguro

Todos tenemos sueños muy grandes. A veces cuando estamos a las puertas de empezar a construirlos nos llenamos de temor. Podemos llegar a pensar que no vamos a poder lograrlo o que estamos soñando demasiado. Todo esto hace parte de la inseguridad. Muchas veces para superar este tipo de situaciones debemos de trabajar en nuestra propia seguridad. Si ya has estudiado, si te has preparado, si has realizado realmente un esfuerzo para llegar a las puertas de tu propósito, no te frenes ¡Sigue adelante! Controla tus nervios y di “mi poder personal es más grande que mis miedos”.

A veces nosotros mismos somos culpables de cuanto poder le damos al miedo. Solemos criticarnos incluso peor que como nos puede criticar un tercero. Esto se debe a que nosotros más que nadie conocemos nuestras habilidades, sabemos de lo que somos capaz y lo que podemos lograr si vencemos los obstáculos. El hecho de que dejemos que nuestras emociones nos ganen, pueden causarnos un gran lio interno. Pero no te culpes, la idea es que trabajes en tus errores. Criticándote no vas a conseguir nada en lo absoluto.

Te enferma

No hay sentimiento más desgastante que el que causa el auto reproche. Nosotros mismos somos conscientes de cuanto poder le damos al miedo o le hemos dado al miedo. Entonces, es imposible no autocriticarnos por permitir que otros nos dañen o por permitir situaciones negativas sin hacer nada en lo absoluto. Hay muchos factores que nos impulsan a estar sometidos ante estas situaciones; no obstante, el factor principal es la falta de amor propio. Entonces, el estarte reprochando en todo momento sin hacer nada por cambiar la situación, te va a generar un conflicto interno. Vas a empezar a pensar que no eres lo suficientemente fuerte e, incluso, si alguien más te lo dice vas a creerlo.

Todo lo anterior puede generarte una fuerte depresión o ataques de ansiedad. Conocer una situación y no hacer nada para cambiarla por miedo a perder algo, te enferma. Luchar contra ti mismo te enferma. Tu debes de buscar tu felicidad por encima de todo. Si alguien te hace infeliz es porque no te quiere. No pienses que porque tu le das amor ese alguien en algún momento va a valorarte. El sacrificio solo rinde frutos cuando estas luchando por un proyecto personal que es medible y posible. Pensar que vas a cambiar a alguien porque estas sacrificándote es un error fatal que tu mismo estás decidiendo cometer. Tu no puedes pretender cambiar a alguien que no ve un problema en sus acciones.

Te puede interesar: La regla de los 21 días para crear hábitos

¿Cuánto poder le damos al miedo? ¿Cómo cambiarlo?

Trabaja en ti, en tu amor propio. Cuando aprendas a amarte a ti mismo vas a darte cuenta del amor que mereces. Si tu te amas, no vas a permitir que nada ni nadie venga a pisotearte o a querer dañarte. Todas estas situaciones pasan porque nosotros lo permitimos. Valora todo lo que eres y, si alguien te ofrece menos amor, aléjate. No te quedes ligado a lo bonito que quizá paso en algún momento. Aférrate al presente, lo que pasa en el presente es lo que importa. Recuerda que lo que hagas hoy se refleja en tu futuro. Si eliges el dolor, vas a cosechar dolor. Si te decides por tu felicidad, eso obtendrás. Tu tienes el poder de cambiar cualquier situación, es solo cuestión de que tomes la decisión de hacerlo.

En cuanto a los nervios que pueden estropear tus oportunidades, trabaja en tus emociones. Como te lo dije anteriormente, busca aquellos escenarios que despiertan tu temor. Enfrentarte a tus miedos es la única forma de superarlos. Antes de autocriticarte y generarte más dolor del que ya estás experimentando, ayúdate, amate y trabaja sin limitaciones por tus objetivos. Sentir nervios está bien, nos hacen sentir vivos. Lo malo esta en cuanto poder le damos al miedo, es necesario evitar que nos sobrepase.

Deja un comentario