Un crédito representa ese plus tan ineludible que todos buscamos y precisamos lograr en algún momento o en varias oportunidades de nuestra vida. Pero ¿Qué hacer para que te aprueben un crédito y no fracasar en el intento?
Algunas personas piensan que es cuestión de suerte, otras piensan que se trata del estrato social al cual pertenecen. O peor aún, de apalancamientos por no decir recomendaciones externas o internas a la institución. En fin, aprobar un crédito personal o de cualquier tipo no es algo al azar.
Se trata de un procedimiento al cual se apegan todas las entidades financieras que está debidamente normado (regulado) y auditado. Por tanto, desde inicio a fin esto es proceso confiable y transparente. En el cual se establecen acuerdos legales, compromisos entre las partes en un documento denominado contrato.
Entonces, desde esta única perspectiva “aprobar un crédito” amerita que el solicitante (es decir tú) cumpla con el paso a paso establecido por la institución. Y que además seas elegible “financieramente hablando”.
De manera que califiques positivamente al estudio o evaluación crediticia que realizan los analistas destinados en aprobar un crédito. Así que, en el proceso de aprobar un crédito para nada influye tu color de piel, estatura, sexo, religión. O número de familiares y amigos con créditos aprobados o rechazados. ¡No! nada de esto es cierto.
De manera tal que la respuesta a ¿Qué hacer para que te aprueben un crédito? Se basa en otros factores los cuales son 100% factibles de lograr. Solo tienes que planificar esta gestión de manera ordenada y seguir las siguientes recomendaciones:
Entregar perfectamente los recaudos del crédito es clave

Es crucial, consignar los recaudos exigidos por la entidad bancaria correctamente. De esto depende en gran parte el aprobar un crédito.
Recuerda que la relación que tú tienes con el banco no es como la que practicas con tu jefe o con tu odontólogo.
Donde ambos participan personalmente y logran distinguir las emociones y conductas de cada uno. Con un banco esto no ocurre. Se trata de una relación en la cual tú debes demostrar que eres fiable en todos los aspectos y no de la noche a la mañana.
Por tanto, debes:
- Ser meticuloso al momento de armar el expediente crediticio.
- Soportar con documentos legibles todo lo que indicas en el formato o planilla de solicitud de tu crédito. Si anexas fotocopias, estas debe ser fáciles de visualizar, mas no borrosas.
- Respeta el orden indicado en las instrucciones del instructivo que todos los bancos exponen en sus portales web o agencias bancarias. Aunque no lo creas esto es vital al momento del estudio que realizan los especialistas destinados en aprobar un crédito.
- Y por nada del mundo se te ocurra introducir el requerimiento de crédito incompleto o con datos falsos.
Esto sería un error garrafal, dado que los bancos tienen una maquinaria de verificación de datos personales y socio-económicos casi perfecta. Y su margen de error es cercano al 0%.
El mentirle a una institución bancaria te catapulta al olvido y ganarías una etiqueta con la cual difícilmente pueda que tengas éxito en aprobar un crédito.
Establecer relaciones duraderas con los bancos es una clave para aprobar un crédito
Con los bancos ocurre casi lo mismo que con las relaciones de amistad, estas se van abonando y cultivando constantemente para que sean reales.
Recuerda que en la mayoría de los casos tú acudes a estas instituciones en busca de ayuda. Y en este caso, para que te aprueben un crédito lo ideal es que seas un cliente tradicional y no nuevo.
Pues este último estatus suena como ha desconocido para los bancos y te puede restar puntos en tu calificación crediticia.
Lo que te quiero recomendar a ciencia cierta es que te cases con uno o dos bancos de por vida, máximo tres. Lo cual debe ocurrir desde los inicios de tu vida financiera o mucho antes de la mayoría de edad.
Y por supuesto utiliza tus cuentas, domicilia los pagos de tus servicios. Es decir, moviliza tus instrumentos bancarios con madurez financiera. Esto te ayuda enormemente para que goces del estatus de aprobar un crédito en cualquier momento de tu vida.
En otras palabras, no estés aperturando cuentas bancarias en todas las instituciones financieras, a no ser que dispongas del capital para esto. Pues lo que suele ocurrir es que algunos particulares abren cuentas bancarias en muchos bancos y a los pocos meses estas no reflejan ningún movimiento.
Por tanto, únicamente se observan montos por comisiones de mantenimiento entre otros. Lo cual para nada es sinónimo de buena referencia y resta puntos al momento de aprobar un crédito.
Verifica si es el momento apropiado para solicitar tu crédito

Al momento de solicitar crédito ante una institución financiera ten los pies en la tierra. Es decir, no sueñes con la aprobación de un crédito por un monto que sabes que no podrás pagar a la larga. O dicho de otra manera, “aun” no cuentas con la capacidad de endeudamiento para el monto que solicitas.
Ten presente que los créditos o préstamos de dinero acarrear pagos derivados de comisiones mensuales y anuales. Así como desembolsos de cuotas especiales y varios tipos de intereses.
De manera tal que lo que en un momento pueda que represente una solución para tu vida en cuestión de poco tiempo se puede llegar a convertir en una pesadilla.
¡Pero para que esto no ocurra! y aprobar un crédito sea lo cotidiano en tu vida. Verifica y proyecta por cuenta propia si estas en la capacidad económica actual para que te aprueben un crédito y asumas el compromiso:
Calcula tus ingresos mensuales netos
Identifica todas tus entradas de dinero. Junto con las de tu cónyuge en una columna a parte, si la solicitud de crédito lo permite y si así lo deseas. Luego procede a totalizar, recuerda que estos montos son producto de tus ganancias o ingresos fijos logrados por tu salario básico laboral.
Así como también, forma parte de tus ingresos lo denominados “variables” que pueden ser por ejemplo comisiones que obtengas por ventas. O trabajos puntuales que realices en el mes. Es decir, si eres conductor de un taxi, tus ingresos no serán fijos sino variables.
También es válido incluir como ingresos fijos los que obtienes por ejemplo del alquiler o canon de arrendamiento de un establecimiento.
Calcula tus gastos mensuales netos

Identifica y suma todos tus gastos o salidas de dinero mensuales. Y de igual forma que en el punto anterior, junto con las de tu cónyuge, si la solicitud de crédito lo permite y si así lo deseas.
En este punto vas a considerar los pagos que tienes que efectuar por alquiler, alimentación, transporte, estudios, servicios básicos, entre otros.
Es decir, son aquellos que tienes que pagar mes a mes de manera puntual y necesaria. Estos son lo que se conocen como gastos fijos. Seguidamente incorpora los denominados gastos variables producto de compra de ropa, zapatos, pagos en restaurantes.
En fin, se trata de consumos que realizas que no son tan necesarios o vitales pero que sueles realizar. Es muy importante incorporar los gastos mensuales que tienes que realizar para mantener tus tarjetas de crédito al día y no en estatus de morosidad. Prosigue entonces a sumar y a conocer de manera casi precisa todos tus gastos mensuales netos.
Establece tus ingresos reales netos
Digamos que este paso es el decisivo para saber si eres apto financieramente hablando y solicites un préstamo bancario ya.
Es decir, para aprobar un crédito tus ingresos reales netos no deben estar en tu contra. Todo lo contrario debe ser un saldo o monto positivo. Y para saber esto solo tienes que restar el punto uno menos el punto dos:
Ingresos mensuales netos – Gastos mensuales netos = Ingresos reales netos
Así que, conociendo este resultado (esperando sea a tu favor) ya puedes tomar una decisión. Y formalizar tu solicitud de préstamo, pero para aprobar un crédito continuo leyendo. Dado que tienes que ser razonable con el monto a solicitar.
Solicita el crédito en función de tu capacidad de endeudamiento

No te arriesgues por nada del mundo a formalizar una solicitud de crédito bancario sin antes saber ¿cuál es tu capacidad de endeudamiento?
Es decir, tienes que saber de manera concreta cuanto es lo que puedes llegar a pagar o el nivel de deuda que tus finanzas pueden tolerar. Porque en si esto es lo que significa aprobar un crédito a tu favor.
Para ello debes conocer tus ingresos reales netos, el cual te enseñe cómo calcularlo en el punto anterior de este artículo. Y seguidamente prosigue a multiplicar esa cantidad por 0.35 o 0.40. Con esto conocerás cual es el monto de dinero que puedes destinar para amortizar mensualmente un deuda contraída tras aprobar un crédito.
De esta manera se garantiza que entre el 60% y 70% de tus ingresos netos mensuales sean destinados en cubrir tus necesidades. Y con lo que resta, es decir el 30% o 40% es lo dispongas para pagar tu préstamo.
De todas formas, un analista de crédito de seguro es experto en sacar esta cuenta empleando los pasos que te describo anteriormente. Y además te dará asesoría al punto de decir con precisión el tope de dinero que el banco te pude llegar a aprobar. De manera tal que gestiones tu solicitud y la misma no sea rechazada.
Asegúrate en disponer de recomendaciones y/o referencias para aprobar un crédito
La mayoría de las solicitudes de crédito realizadas en instituciones bancarias tradicionales y confiables deben ir soportadas con referencias personales y/o laborales.
Por lo general, debes disponer de los datos personales de al menos tres (3) personas que den fe de tu buena reputación como ciudadano durante varios años.
Es decir, en la actualidad los bancos sólidos te las solicitaran. Y no así las modernas casas de préstamos rápidos que suelen aprobar un crédito en cuestión de pocas horas. Pero con intereses algo más elevados y montos aprobados moderadamente bajos.
De manera tal que si planificas solicitar un crédito para comprar un carro por ejemplo y solo cuentas con el 50% del monto total. Lo más recomendable es que acudas a tu entidad bancaria tradicional. Donde de seguro para ese tipo de crédito te solicitan los datos de un fiador junto a cartas de referencias y/o recomendaciones.
Recuerda que un fiador es la persona que responderá por la deuda que estás adquiriendo con el banco en caso de que haya alguna eventualidad. Es decir, aprobar un crédito hipotecario no es igual que aprobar un crédito para un viaje de vacaciones o la compra de un juego nuevo de muebles.
En otras palabras, mientras mayor sea el monto que vas a solicitar del crédito los requisitos también suelen aumentar. Y el disponer de uno o varios fiadores, así como de referencias bancarias, personales, laborales es crucial para aprobar un crédito.
Esfuérzate por ser un buen deudor

A lo largo de nuestras vidas en líneas generales ocuparemos más la posición de deudor que de prestamista. Por ejemplo, cuando un banco te otorga tu primera tarjeta de crédito se inicia una relación donde tú eres el deudor.
Y para que desempeñes un buen papel en este rol debes pagar a tiempo las cuotas derivadas de tus consumos.
Esto habla bien de ti económicamente hablando ya que has construido un histórico como deudor positivo. Es decir, no has sido moroso o insolvente y has demostrado ser responsable con el pago de las deudas que has contraído.
Lo que le hace pensar a los especialistas en análisis de créditos que es confiable aprobar un crédito a tu nombre.
Siempre haz uso correcto de los fondos
Si tienes claro tu plan de acción y has venido practicando o ejerciendo una correcta educación financiera por varios años. De seguro tienes concretado el destino que le darás al dinero que estás solicitando en calidad de préstamo.
Recuerda que el aprobar un crédito no se da una sola vez en la vida de un particular. Por lo general solemos acudir a este tipo de financiamiento en más de una oportunidad.
Por tanto, no te cierres tu mismo las puertas y haz uso correcto de los fondos aprobados en calidad de préstamo. De esta forma tienes grandes probabilidades de optar una y otra vez por nuevos créditos y que los mismos sean aprobados para tu disfrute y felicidad.
Te recomiendo leer: 5 razones por las que te niegan un crédito
Aluna Duque
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